
La aspirante más fuerte a la Contraloría del Tolima entra al proceso con su elección en Itagüí revisada por la Corte Suprema
La Asamblea deberá elegir entre una candidata con una elección previa bajo revisión judicial, un aspirante con raíces en los clanes políticos de Ibagué y el único tolimense de la terna.
La candidata más opcionada para quedarse con la Contraloría del Tolima, llega con la sombra de las estructuras políticas que la han impulsado en Antioquia y con el ruido creciente de los sectores que, en el Tolima, aseguran que su nombre no es una simple propuesta técnica sino la ficha de un acuerdo político que ya tiene forma en los pasillos del Palacio del Mango. Yesica Lozano Noriega, actual contralora de Itagüí, pasó de ser una funcionaria municipal normal a convertirse en el rostro más comentado de una terna que aún no se elige, pero que al parecer ya cuenta con el apoyo mayoritario en la Asamblea del departamento.
Su trayectoria en Itagüí no es menor para entender lo que ocurre hoy. Allí, su ascenso coincidió con el dominio del conservatismo antioqueño conocido como el ‘trujillismo’, la estructura del senador Carlos Andrés Trujillo, que durante años ha ordenado la burocracia de ese municipio. Su antiguo compañero sentimental y padre de su hijo, el exconcejal Lucas Cañas, formó parte de esa misma línea política.
Aunque Lozano no es investigada por la Corte Suprema de Justicia, su elección como jefe del ente de control de Itagüí sí quedó incluida en un proceso judicial más amplio, en el que el alto tribunal ordenó al CTI recaudar documentos sobre posibles irregularidades en la designación de contralores en ese municipio entre 2022 y 2025. Esa revisión judicial, sumada a su cercanía con figuras del ‘trujillismo’, dejó su nombre en el radar nacional mucho antes de que sonara para el Tolima.
Una Orden de Trabajo del CTI —número 2107, dentro del proceso 00598CSJde la Delegada ante la Corte Suprema de Justicia, confirma que investigadores judiciales fueron enviados al Concejo de Itagüí para obtener documentos relacionados con presuntas irregularidades en la elección de los contralores del periodo 2022–2025. Ese procedimiento incluyó la revisión del proceso mediante el cual fue escogida Lozano como contralora municipal.

Ahora, el escenario se repite a más de 300 kilómetros de distancia. En los corrillos políticos del departamento, su eventual llegada es interpretada como la muestra de un nuevo pacto: sectores del conservatismo tolimense ala ‘barretista’, según comentan fuentes políticas que siguen de cerca la elección, estarían impulsando su nombre para asegurar el control de la vigilancia fiscal. No existe respaldo oficial confirmado, pero las conversaciones internas, los movimientos en la Asamblea y la forma en que su candidatura tomó fuerza alimentan la percepción que su ascenso no es casual.
A su favor pesa un perfil profesional amplio: ingeniera en Telecomunicaciones, especialista en Gerencia Financiera, con formación en maestría en Gobierno y Políticas Públicas y un MBA. Pero a su alrededor pesan también las advertencias sobre la llegada de estructuras políticas externas al departamento, un fenómeno que ya generó molestia durante la administración de Carolina Giraldo, actual contralora, señalada por sectores de haber convertido la entidad en una plataforma de cuotas de Caldas.
Ademas de Yesica Lozano Noriega la lista la completan:
- Iván Darío Delgado Triana, excontralor de Ibagué con trayectoria en el control fiscal y conexiones con la política tradicional de Ibagué.
- Carlos Julio Jiménez Pareja, un funcionario técnico tolimense con más de dos décadas en auditoría y control.
La Asamblea deberá elegir entre una candidata con una elección previa bajo revisión judicial, un aspirante con raíces en los clanes políticos de Ibagué y el único tolimense de la terna, un técnico que intenta abrirse paso entre maquinarias que parecen ya tener su propio acuerdo.



