
“Que Ibagué no sea guarida de bandas criminales”: concejal Rosas sobre balacera en pleno funeral al mejor estilo de Sinaloa
La combinación de homicidios en aumento, presencia de actores externos y flujos de dinero ilegal, dijo, constituye un riesgo que no puede minimizarse.
El concejal de Ibagué, William Rosas, hizo un duro pronunciamiento tras el hecho de sicariato registrado el miércoles anterior, que dejó un muerto y seis heridos en plena caravana fúnebre. La balacera, ejecutada en la calle 36 con avenida Ferrocarril y frente a decenas de personas, llevó al cabildante a afirmar que la ciudad enfrentó un episodio “tipo Sinaloa”, por la forma en que los atacantes irrumpieron durante el funeral.
El entrevistado señaló que, aunque algunos tipos de hurto han disminuido, los homicidios vienen en aumento y varios de ellos corresponderían a vendettas y ajustes de cuentas. El ataque, que además dejó dos heridos en estado crítico, encendió las alarmas sobre la presencia de estructuras delincuenciales que estarían utilizando a Ibagué como refugio.
El concejal advirtió que episodios como este evidencian la llegada de delincuentes provenientes de otras zonas, acompañados de capitales ilícitos que estarían alimentando economías ilegales dentro de la ciudad. Aseguró que estos factores requieren una respuesta inmediata de la Policía Nacional y de los organismos de inteligencia, que deben rastrear el origen del dinero y las redes que lo mueven.
Sobre la actuación institucional, Rosas afirmó que Ibagué cuenta con una política pública de seguridad ciudadana, pero que la operatividad policial se ha reducido. Indicó que los reportes judiciales, antes frecuentes, hoy son más escasos, lo que impide dimensionar con claridad el impacto real del incremento en la criminalidad. También cuestionó que personas vinculadas a investigaciones recientes hayan recuperado su libertad antes de verse involucradas nuevamente en hechos violentos.
El cabildante insistió en que la ciudad mantiene condiciones que la han caracterizado como un buen lugar para vivir, pero subrayó que esa percepción se está deteriorando rápidamente.
La combinación de homicidios en aumento, presencia de actores externos y flujos de dinero ilegal, dijo, constituye un riesgo que no puede minimizarse.
Por último, sostuvo que Ibagué no puede convertirse en albergue de estructuras dedicadas al sicariato y la delincuencia, y las autoridades deben asumir una intervención contundente antes de que la situación escale aún más.



