
El terremoto dejó sin música ni aulas al Amina Melendro de Ibagué: exigen intervención del Gobierno Nacional
La sede San Jorge, declarada monumento nacional, presenta daños en siete aulas, el laboratorio de química y un espacio destinado al estudio de instrumentos. Los estudiantes reciben clases bajo un esquema de alternancia que limita especialmente la formación musical.
La infraestructura de la institución educativa Amina Melendro de Pulecio, sede San Jorge, en Ibaguè, continúa afectada tras el terremoto del pasado 10 de agosto, una situación que ha obligado a implementar un esquema de alternancia educativa y ha limitado el desarrollo normal de las actividades académicas, especialmente las relacionadas con la formación musical. El cierre preventivo de parte de las instalaciones responde a las averías registradas en la estructura de este colegio, cuyo carácter de monumento nacional exige estudios previos y procedimientos especiales antes de ejecutar cualquier intervención.
Desde la institución, docentes y estudiantes hicieron un llamado al Ministerio de Cultura y al Ministerio de Educación para que se articulen con las autoridades locales y contribuyan a la recuperación de los espacios afectados, con el propósito de garantizar el regreso presencial de todos los alumnos.
Faber Cardoso, docente de la institución educativa Amina Melendro de Pulecio, explicó a Conlaverdad.com que, tras el terremoto, la Secretaría de Cultura recomendó el cierre preventivo de una parte de las aulas como medida de protección para la comunidad educativa. “La infraestructura del colegio sufrió unas averías”, señaló el docente, quien destacó el acompañamiento que han recibido de la Secretaría de Educación y la Secretaría de Cultura de Ibagué. Sin embargo, advirtió que la condición de monumento nacional de la sede San Jorge impide realizar reparaciones o modificaciones sin contar previamente con estudios técnicos que permitan establecer la manera adecuada de intervenir la estructura.
De acuerdo con el maestro Cardoso, actualmente se encuentran averiadas siete aulas, el laboratorio de química, un aula de instrumentos y un pequeño cubículo de estudio. Ante esta situación, el docente solicitó la intervención de las autoridades nacionales para avanzar en lo que denominó “primeros auxilios” a la estructura, con el fin de habilitar nuevamente los espacios académicos. “Necesitamos que se sume el Ministerio de Cultura, que se sume el Ministerio de Educación y que esos estudios puedan hacerse realidad»”, manifestó.
El docente explicó que ya se han realizado evaluaciones por parte de las secretarías municipales y que padres de familia, ingenieros y arquitectos también han participado en las acciones adelantadas hasta el momento. No obstante, insistió en que se requiere la participación del Gobierno nacional para avanzar en los estudios y las intervenciones necesarias, respetando las condiciones patrimoniales de la sede educativa. El cierre preventivo de parte de las instalaciones ha obligado a distribuir la atención de los estudiantes entre clases presenciales y actividades virtuales.
Según Cardoso, algunas aulas permanecen habilitadas y son utilizadas para atender a los alumnos. Sin embargo, estos espacios no cuentan con la capacidad suficiente para recibir a todos los estudiantes de la institución. Por esta razón, una parte del alumnado asiste presencialmente, mientras que otros estudiantes desarrollan sus actividades desde casa, mediante trabajos asignados por los docentes y clases sincrónicas, dependiendo de cada caso.
El profesor también señaló a este medio que las dificultades de conectividad en el territorio representan un obstáculo adicional para el desarrollo de las actividades académicas a distancia. La solicitud de la institución es que se puedan ejecutar las primeras intervenciones en la estructura para permitir el retorno de los estudiantes a sus clases presenciales. Las consecuencias de la alternancia no se limitan a la distribución de las clases. Para los estudiantes de la Amina Melendro de Pulecio, una institución con formación musical, la educación virtual presenta restricciones importantes en materias que requieren la participación conjunta de los alumnos.
Juan Alejandro Oliveros Collazos, estudiante de grado 11, explicó que asignaturas como orquesta y música de cámara no pueden desarrollarse de la misma manera a través de una pantalla. “Se necesita que el estudiante esté al lado del otro estudiante, escuchándose mutuamente para que la agrupación suene correctamente”, dijo.
El estudiante señaló que la situación ha limitado su formación musical, debido a que las clases que requieren la participación simultánea de varios intérpretes no pueden realizarse virtualmente. Para Oliveros, tampoco es igual recibir una explicación frente a un computador que contar con la presencia del docente y la interacción directa con sus compañeros dentro del aula. “No es lo mismo ver una materia en la casa frente a un computador realizando actividades que tener un maestro enfrente explicando el tema y haciendo actividades con sus compañeros”, expresó. El estudiante, quien interpreta el clarinete y pertenece a una familia vinculada a la tradición musical colombiana, explicó que la formación instrumental exige un proceso constante de escucha, práctica y corrección por parte de los docentes.
Juan Alejandro es nieto del maestro Eduardo Collazos Varón, segunda voz e intérprete del tiple del reconocido dueto colombiano Garzón y Collazos, conocido como ‘Los Príncipes de la Canción’. Desde su experiencia, el joven sostuvo que el aprendizaje musical no depende únicamente de estudiar partituras o practicar de manera individual, sino también de desarrollar el oído y recibir orientación directa durante la interpretación. “La música es mucho de entrenamiento auditivo, de entrenar el oído, educar el oído y eso no se logra a través de una pantalla”, señaló.
También indicó que las correcciones de los maestros resultan más efectivas cuando se realizan de manera presencial, porque permiten identificar y corregir de inmediato errores en la interpretación o en las notas musicales. En el caso de las clases de instrumento, señaló que los estudiantes deben trabajar individualmente desde sus hogares y presentar posteriormente los ejercicios al docente durante los encuentros presenciales. Sin embargo, precisó que las asignaturas de orquesta y música de cámara no se están desarrollando virtualmente, debido a que requieren la participación conjunta de los estudiantes.
La alternancia también ha significado que diariamente algunos grados dejen de asistir presencialmente a la institución. Oliveros explicó que, en una jornada como la prevista para el día siguiente a la entrevista, no asistirían los estudiantes de los grados décimo y undécimo, correspondientes a cinco grupos: tres décimos y dos undécimos. Según su estimación, cada aula cuenta con aproximadamente 30 estudiantes, lo que representa cerca de 150 alumnos que no tendrían asistencia presencial durante esa jornada específica.



