
Alcaldía vuelve a aplazar la adjudicación del contrato para remodelar el Parque Centenario de Ibagué
El Parque Centenario sigue siendo un símbolo del olvido institucional y del fracaso administrativo para materializar las promesas hechas a la ciudad.
Mientras los ibaguereños siguen viendo un Parque Centenario abandonado y deteriorado, la Alcaldía de Ibagué continúa atrapada en el enredo de licitaciones y ajustes interminables. Así quedó en evidencia durante el debate de control político en el Concejo de la cuidad, donde el secretario de Infraestructura, Jonathan Suárez, intentó justificar el lento avance del proyecto con cifras y plazos que poco convencieron.
Licitaciones eternas, resultados nulos
El funcionario, explicó que el proceso de contratación para intervenir el Parque Centenario fue reiniciado en enero de este año tras recibir más de 100 observaciones al prepliego de condiciones. Según él, todas fueron resueltas y el pliego definitivo ya está cargado en la plataforma SECOP, con la promesa de adjudicar el contrato el próximo 24 de abril.
Sin embargo, para quienes han visto año tras año el deterioro del parque, estas fechas parecen otra promesa más para la larga lista de incumplimientos.
Lo más inquietante es que el discurso de transparencia y viabilidad técnica con el que se busca justificar los retrasos suena cada vez más vacío. El mismo Suárez aseguró que el nuevo proceso busca evitar contratiempos como los ocurridos en proyectos anteriores, pero la realidad muestra lo contrario: una administración atrapada en excusas y procesos eternos.
Planificación de papel, obras fantasmas
Durante la sesión, los concejales insistieron en la necesidad de mejorar los tiempos de ejecución y coordinar efectivamente a las dependencias responsables. No obstante, el panorama sigue siendo el mismo: anuncios rimbombantes, pero obras estancadas. La incapacidad para avanzar en proyectos estratégicos como el Parque Centenario evidencia una preocupante falta de liderazgo y gestión efectiva.
El Parque Centenario sigue siendo un símbolo del olvido institucional y del fracaso administrativo para materializar las promesas hechas a la ciudad.



