Ibagué

Aranda le dio la estocada final a Hurtado con la salida de Palma del IBAL

La pregunta que flota en el ambiente es si esta nueva etapa vendrá acompañada de transparencia o simplemente marcará el comienzo de una nueva repartija.

Por fin, Johana Aranda rompió el cordón umbilical que la ataba a su antecesor político, Andrés Fabián Hurtado. Este lunes 14 de julio, la alcaldesa de Ibagué confirmó la salida de Érika Palma de la gerencia de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado, IBAL, un movimiento que sacude la estructura ‘hurtadista’. La decisión no fue menor: Palma era el último bastión real de Hurtado en el corazón de la ‘joya de la corona’, cómo se considera a la empresa dentro de la administración local.

Durante la gerencia de Érika Palma, permaneció viva la duda sobre una supuesta «independencia» de Aranda frente al poder de su antecesor. Pero la presión política y la evidencia que mantenerla se volvía insostenible, llevaron a la mandataria a tomar una decisión que muchos veían inevitable.

Con esta movida, Aranda envió un mensaje claro: el IBAL ya no será el fortín político. O, al menos, no del que durante años dominó la contratación, los nombramientos y las decisiones estratégicas dentro de la empresa. Y para sellar esa intención, nombró como nuevo gerente al veterano ingeniero Roberto Santofimio, un viejo conocido del IBAL, curtido en todas las trincheras técnicas y políticas de la entidad.

Santofimio, el pragmático

La designación de Santofimio no es casual. Con una trayectoria que lo ha llevado por todos los cargos imaginables dentro del IBAL, desde gerente hasta asesor, pasando por interventor y contratista, el ingeniero llega con la misión de estabilizar una empresa que, en los últimos meses, ha dado señales de desorientación.

Además, su experiencia le da una ventaja en medio de la crisis. Se le recuerda por haber impulsado en los años noventa los primeros estudios del Acueducto Complementario, una obra cuya materialización llegó casi 30 años después. Y aunque su carrera también ha sido cuestionada por su cercanía con distintos gobiernos, eso mismo le ha dado la pericia para sobrevivir en aguas turbias.

La purga sigue

La salida de Palma se suma a la de otros cuadros ligados a Hurtado que han sido removidos o reubicados en cargos de menor peso. La ruptura entre la alcaldesa y el grupo político que la eligió es un secreto a voces.

La diferencia ahora es que, con esta decisión, Aranda dejó de jugar al doble discurso.

La pregunta que flota en el ambiente es si esta nueva etapa vendrá acompañada de transparencia o simplemente marcará el comienzo de una nueva repartija, esta vez bajo el sello de Aranda. Lo que es seguro es que la vieja guardia hurtadista pierde terreno, y el IBAL, históricamente instrumentalizado por los gobiernos de turno, entra en otra etapa de transición.

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