
Desespera rodar por calles intransitables, evitando huecos y el peligro de atropellar a alguien
Lo cierto es que hasta hoy nadie se ha esmerado en encontrarle solución a esta dificultad que afecta el estado de ánimo y la calidad de vida de los ciudadanos.
Por: Edgar Antonio Valderrama Zabala
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En gran medida la buena imagen de una ciudad se mide de acuerdo con el estado que presentan sus parques, andenes calles y avenidas. Simple y llanamente es la carta de presentación. Se puede palpar en ciudades similares en su tamaño a Ibagué como Manizales, Pereira, Armenia, Bucaramanga, cuyas vías, andenes y separadores lucen impecables. Además de transmitir una imagen positiva, muestra el compromiso de sus gobernantes con el desarrollo de su localidad. Penosamente todos los que de forma ocasional visitan a Ibagué, cuentan que lo que más les ha impresionado de su corta estadía en la ciudad, es la cantidad de huecos que se observa en las calles y avenidas, no solo de barrios periféricos si no en el mismo centro y que en una de las vías de acceso a la ciudad (vía al El Salado) parecía una trocha rural. Pasa el tiempo y todo sigue igual.
Lo cierto es que hasta hoy nadie se ha esmerado en encontrarle solución a esta dificultad que afecta el estado de ánimo y la calidad de vida de los ciudadanos. Pero lo grave, es que parece que la mayoría de ibaguereños se han resignado a convivir con esta difícil situación, que cada día empeora y para la cual no se ve solución ni en el mediano ni largo plazo. Ya ni siquiera es tema de promesa electoral. En el pasado los aspirantes a la Alcaldía obtenían buena votación a costa de prometer el arreglo de la malla vial. Quizás los candidatos, pensaron que esa promesa más que agotada, había entrado en un desgaste, pues los residentes cansados del ofrecimiento de que Ibagué por fin iba a tener unas vías en buen estado, dejaron de creer en esa perpetua promesa.
Y no solo los candidatos a la alcaldía han acudido a la promesa del arreglo de las calles para obtener réditos electorales, también la mayoría de Concejales se han vuelto expertos en hacer este ofrecimiento. Tanto que algunos de ellos han conseguido elegirse y reelegirse a punta de prometer su arreglo en los barrios y comunas de la ciudad. Quizá por esto es que en el Concejo de Ibagué han brillado por su ausencia debates de control político profundos relacionados con esta situación. “A la mayoría de los concejales no les interesa abordar este tema porque se les acaba la fábrica de votos”, dijo un reconocido líder de comuna, quien agregó que en las campañas es normal ver a aspirantes llegar a los barrios a pedir el voto a cambio de que, si son electos, gestionarán las pavimentaciones de las calles en mal estado.
Llama la atención, que la Alcaldía ponga como obra de gran envergadura para la ciudad, la recuperación de la malla vial, cuando debería ser un tema ya superado. Para algunos esta es otra muestra clara del atraso que presenta la ciudad. En publirreportaje pago por la Alcaldía de Ibagué y publicado en el 2020 en un medio nacional, la administración resaltaba que uno de los planes más ambiciosos de la alcaldía de Ibagué consistía en la recuperación de 600.000 metros cuadrados de vías urbanas. Ahora, cinco años después, nos expresan que el costo que tiene recuperar toda la malla vial de Ibagué, se estima en una cifra escandalosa, Mínimo se requieren dos billones de pesos para su reparación.
Según cálculos, porque la secretaría de Hacienda ni la de Infraestructura suministran esa información, sumados los últimos seis periodos de alcaldes, a la malla vial de Ibagué se le han invertido alrededor de 900.000 millones de pesos, cifra, más que suficiente para que por lo menos los principales corredores viales de la ciudad estuvieran en perfectas condiciones. En ese punto es preciso poner de ejemplo el estado deplorable en que se encuentra El centro de la ciudad con destrozos increíbles de las carreras primera y segunda, la Avenida 15, la 19 asi como la avenida El Jordán, el tramo entre el puente del Sena y la glorieta de Mirolindo. Además de la totalidad de los barrios como Cadis, La Macarena, Piedrapintada o San Simón.
El problema que se observa es que Infraestructura y el Ibal no trabajan en equipo. El Ibal hace arreglos y deja las zanjas abiertas y ni Infraestructura ni el mismo Ibal reparan el daño y ahí empieza el inconveniente, quedan cunetas que además de afectar la movilidad perjudican a los propietarios de los vehículos, pues los daños de los carros son inevitables. Siempre que se habla del mal estado de las vías, se culpa el alcantarillado obsoleto que tiene la ciudad. Pero, no necesariamente está ahí la traba. Hay sectores de la ciudad donde nada tiene que ver el alcantarillado y el ejemplo se puede situar en la mayor parte de los corredores viales.
Por lo relatado No es claro que la Alcaldía se concentrara solo en el puente de la 60 con 5ª, donde se pretendió invertir 45 mil millones de pesos, mientras las calles están destruidas. No existe calidad ni mantenimiento y eso sería posible si la secretaría de Infraestructura les exigiera a los contratistas calidad en las obras de reparcheo y pavimentación. Aunque la afectación es general, es el sector del transporte público quien más sufre las consecuencias, son los taxistas y conductores de buses que no se cansan de pedir solución. “Nadie se imagina la desesperación al tener que rodar por calles intransitables, porque es evitando los huecos para cuidar el carro, y al mismo tiempo en esa esquivada de huecos aparece el peligro de atropellar a alguien”.


