Opinión

El Cauca: el 80 % de los niños indígenas reclutados

Y el golpe contra las comunidades indígenas es todavía más profundo.

Por: José Baruth Tafur G. Abogado – Especialista en Marketing Político у Estrategias de Campaña. Maestrante Comunicación Política.

Advertencia: los comentarios aquí expresados son de exclusiva responsabilidad de su autor y en nada compromete a este medio de comunicación.

Según Human Rights Watch analizó información de la Defensoría del Pueblo y encontró que casi 5 de cada 10 casos de reclutamiento de niños, niñas y adolescentes registrados entre 2021 y 2025 corresponden a menores indígenas, pese a que los pueblos indígenas representan apenas cerca del 4 % de la población colombiana.

Dicho de otra manera: los niños indígenas están siendo reclutados en una proporción más de diez veces superior a su peso demográfico en el país.

Pero la cifra que más debería estremecernos tiene nombre propio: El Cauca; Este departamento concentra cerca del 57 % de todos los casos de reclutamiento infantil reportados en Colombia entre 2021 y 2025. Es decir, más de la mitad de los niños reclutados en el país están en un solo territorio.

Y cuando ponemos la lupa sobre los niños indígenas, la tragedia adquiere una dimensión todavía más dolorosa; El Cauca concentra aproximadamente el 80 % de los niños indígenas reclutados en Colombia.

Demos un porcentaje para poner la cifra en contexto: Ocho de cada diez.

Esto ya no puede ser presentado como una simple consecuencia del conflicto armado. Estamos hablando de una generación de niños indígenas que está siendo puesta en riesgo por los grupos terroristas que crecieron en el último cuatreño.

Los números del Cauca muestran además cómo esta tragedia se ha agravado.

La Defensoría del Pueblo registró 850 casos de reclutamiento infantil en el departamento entre 2021 y 2025. De ellos, 654 fueron atribuidos a grupos disidentes de las antiguas FARC, aproximadamente el 77 %.

Y lo más preocupante es la velocidad con la que crecieron los casos atribuidos a estas estructuras:

17 casos en 2022; 237 en 2023; 290 en 2024. ¿Casualidad? ¿O el resultado de la política de “Paz Total” del Gobiernodel Cambio y del entonces presidente Gustavo Petro?

No estamos hablando de un fenómeno que desaparece. Estamos hablando de una estructura criminal que encontró en los niños una fuente de reemplazo para su guerra.

Y aquí es donde la indignación tiene que convertirse en pregunta: ¿Cómo llegamos al punto en que un grupo terroristapuede tener mayor capacidad para llegar hasta un niño que el Gobierno de la vida manifestaba proteger?

Porque estos niños no están abandonando sus comunidades para convertirse voluntariamente en combatientes.

Son menores de edad.

Son niños que deberían estar en una escuela, aprendiendo, jugando, soñando con ser profesionales, deportistas, médicos, ingenieros o simplemente creciendo junto a sus familias.

Pero en lugar de eso, los grupos armados los convierten en instrumentos de su guerra.

Y el golpe contra las comunidades indígenas es todavía más profundo.

Cuando un grupo armado recluta a un niño indígena, no solamente se lleva a un menor de edad. Se lleva parte de una familia, rompe el tejido de una comunidad y amenaza la continuidad de una cultura.

Por eso un líder indígena entrevistado por Human RightsWatch resumió la tragedia de una manera estremecedora: “Se están llevando a toda una generación”.

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