Tolima

Falla geológica tiene incomunicada la zona rural de Cunday y pone en riesgo casas y escuela

Las autoridades locales ya remitieron un informe a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y a la Gobernación del Tolima.

Una emergencia de gran magnitud mantiene en vilo al municipio de Cunday, al oriente del Tolima, donde una falla geológica, intensificada por las fuertes lluvias de los últimos días, ha generado graves afectaciones en zonas rurales y mantiene incomunicadas a varias veredas.

El fenómeno natural ha provocado la aparición de cárcavas y socavaciones de gran profundidad en la vereda La Montañuela, donde ya se reportan daños en viviendas, fincas agropecuarias y en la infraestructura de la escuela rural, poniendo en peligro la vida de niños y docentes.

La emergencia también arrasó con un tramo esencial de la vía terciaria que conecta a las veredas Tres Esquinas, La Unión, Cimalta, El Caimito, San Pablo, La Montañuela, La Yuca y El Cuinde con el casco urbano del municipio. La interrupción total del tránsito ha dejado a decenas de familias aisladas, sin acceso a servicios básicos, alimentos ni atención médica oportuna.

Frente a la gravedad del panorama, el alcalde William Escobar López se desplazó hasta la zona afectada junto a su equipo de gobierno, el personero municipal y líderes comunitarios. Durante la inspección, el mandatario ordenó la evacuación preventiva de los predios ubicados en áreas de riesgo inminente y dispuso de maquinaria del municipio, incluyendo volquetas, para facilitar el traslado de las familias damnificadas.

Estamos ante una situación crítica que requiere atención urgente del Gobierno departamental y nacional. Necesitamos apoyo técnico para contener el avance de la falla, restablecer la movilidad y garantizar la seguridad de nuestros habitantes”, señaló el alcalde.

Las autoridades locales ya remitieron un informe a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y a la Gobernación del Tolima, solicitando intervención inmediata y la declaratoria de calamidad pública para atender la emergencia.

Mientras tanto, las comunidades afectadas enfrentan la angustia de perderlo todo y la incertidumbre de no saber cuándo podrán regresar a sus hogares. El riesgo persiste, y la tierra, agrietada y movediza, no da tregua.

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