Salud

La petrista que está enquistada en el gobierno de De la Espriella

Su paso por Famisanar durante el gobierno Petro, su breve gerencia en la USI de Ibagué y su regreso a la intervención de una EPS bajo la nueva administración ponen en evidencia una continuidad que contrasta con el discurso de cambio del actual Gobierno.

Mientras el presidente Abelardo de la Espriella arremete contra el gobierno de Gustavo Petro, promete destapar las presuntas irregularidades de su administración y anuncia una ofensiva contra la corrupción, funcionarios que ocuparon cargos estratégicos durante ese mandato siguen enquistados en uno de los sectores más golpeados y deteriorados que dejó el expresidente de izquierda: el sistema de salud. La llegada del nuevo gobierno no ha significado, al menos en todos los casos, el relevo de quienes tuvieron responsabilidades en la crisis que hoy enfrenta el sector.

Uno de esos casos es el de la ibaguereña Sandra Milena Jaramillo Ayala, quien durante el gobierno de Petro estuvo al frente de la intervención de la EPS Famisanar, una de las entidades más importantes del sistema de salud colombiano. Su designación se produjo en septiembre de 2023, cuando Guillermo Alfonso Jaramillo se desempeñaba como ministro de Salud y el Gobierno nacional tenía bajo su responsabilidad la política de intervención a las EPS.

Jaramillo Ayala salió de Famisanar en noviembre de 2024. Sin embargo, su salida de esa intervención no significó su retiro del sector. En enero de 2025, fue premiada por la alcaldesa Johana Aranda al nombrarla gerente de la Unidad de Salud de Ibagué (USI), cargo que ocupó durante apenas dos meses.

En septiembre de 2026, lejos de quedar al margen del sector salud con el cambio de gobierno, Jaramillo Ayala volvió a recibir una responsabilidad de alto nivel. Esta vez, bajo la administración de Abelardo de la Espriella, fue designada por la Superintendencia Nacional de Salud como interventora de la EPS Servicio Occidental de Salud (SOS), prolongando así su permanencia en uno de los sectores más golpeados por la gestión del gobierno Petro.

Una trayectoria de Sandra Jaramillo, pone en discusión los criterios con los que el nuevo Gobierno está escogiendo a quienes tienen en sus manos decisiones fundamentales sobre el sistema de salud.

La nueva designación deja una contradicción política difícil de pasar por alto. Abelardo de la Espriella llegó al poder con un discurso de ruptura frente al gobierno de Gustavo Petro, prometió destapar las presuntas irregularidades de su administración, ordenar auditorías y apartar del Estado a quienes no debían continuar ocupando cargos públicos. Sin embargo, en uno de los sectores más golpeados durante el anterior mandato, el de la salud, su gobierno volvió a entregar una responsabilidad estratégica a una funcionaria que ya había estado al frente de una intervención durante la administración petrista.

No se trata de atribuirle a Jaramillo Ayala responsabilidades penales que no han sido establecidas, sino de examinar su paso por lo público en cargos de importancia  y las decisiones administrativas que han permitido su continuidad. La contradicción política está en que, mientras De la Espriella cuestiona la gestión de su antecesor y promete revisar su legado, una funcionaria que ocupó responsabilidades durante ese gobierno vuelve a recibir una posición de alto nivel en su administración.

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