Tolima

“Ojalá no palcos, ojalá no corralejas”: dura advertencia en Tolima ante el riesgo de tragedias en las fiestas

El secretario también llamó la atención sobre el papel de la prevención en la seguridad, más allá de la respuesta policial o militar.

El secretario de Seguridad del Tolima, Alfredo Bocanegra, prendió las alarmas en vísperas de las festividades de San Juan Y San Pedro que se aproximan en el departamento. El funcionario instó a los alcaldes del departamento a evitar las tradicionales estructuras improvisadas que cada año ponen en juego la vida de cientos de personas: Ojalá no palcos, ojalá no corralejas”.

Según Bocanegra, la advertencia nace de un consenso entre el Consejo Departamental de Seguridad, la Oficina de Gestión del Riesgo, la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima) y autoridades nacionales, quienes coinciden en que la mezcla de aglomeraciones, estructuras inestables y falta de regulación puede volver a ser letal.

“La directora de Cortolima, que es la autoridad ambiental en el departamento, determinó una veda de la guadua y otros materiales con los que tradicionalmente se han construido los palcos o corralejas”, explicó. “Esto no solo es una medida ambiental, también es una acción preventiva de seguridad pública”.

El funcionario fue más allá de los argumentos técnicos y apeló a la memoria colectiva: Han visto ustedes durante tantos años, mujeres embarazadas, a una altura de 20, 25, 30 metros. Eso es espeluznante. ¿Cómo se sube una embarazada? ¿Cómo se sube con unas criaturas de brazos, toda una familia?”.

El relato, crudo y gráfico, hace eco de tragedias pasadas que aún persisten en la memoria de los tolimenses. Bocanegra evocó casos recientes y dolorosos, como los ocurridos en Doima, Honda, y El Espinal, y advirtió que la historia podría repetirse si los mandatarios locales insisten en autorizar este tipo de espectáculos.

Las corralejas no corresponden a la cultura propia del Tolima. Es una tradición caribe, cada vez más cuestionada y abandonada, con enormes riesgos para la integridad”, dijo.

Pero más allá del señalamiento, el funcionario enfatizó que la decisión final recae en los alcaldes. “Nosotros hacemos la advertencia. Ellos tomarán la decisión. Pero esta advertencia no es gratuita: tiene historia, tiene sangre, tiene dolor”.

El secretario también llamó la atención sobre el papel de la prevención en la seguridad, más allá de la respuesta policial o militar: “Aquí tenemos que cuidarnos. El tema del cuidado integral no es solo de la policía. También es de prevención. Créame que uno llega viejo porque se ha cuidado”.

Finalmente, invitó a que el debate no se reduzca a la coyuntura, sino que se eleve a los Consejos Municipales de Seguridad y Gestión del Riesgo, como parte de una política pública coherente, seria y sobre todo, responsable con la vida.

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