Política

Posible aspiración de Barreto a la Gobernación reactiva cálculos políticos en el Tolima

Fuentes del barretismo consultadas señalaron que el anuncio no fue bien recibido por un sector de dirigentes que daban por descontado un relevo generacional.

Una verdadera polvareda política se levantó en el Tolima tras las declaraciones del senador Óscar Barreto, máximo jefe del barretismo, quien en un discurso pronunciado desde el municipio de El Líbano dejó entrever que podría aspirar por cuarta vez a la Gobernación del departamento. El mensaje, breve pero estratégicamente calculado, encendió las alertas dentro de su propio grupo.

Barreto no oficializó candidatura, pero tampoco cerró la puerta. Por el contrario, dejó clara su disposición con esta afirmación: “Les agradezco mucho que estén pensando en que mi nombre pudiera estar planteado para una próxima Gobernación, pero haré lo que Dios me ilumine en el camino y lo que ustedes consideren. Ahí estaré para dar las luchas que sean necesarias”.

Fuentes del barretismo consultadas por Conlaverdad.com señalaron que el anuncio no fue bien recibido por un sector de dirigentes que daban por descontado un relevo generacional. La posible postulación del líder natural del grupo podría truncar aspiraciones que ya estaban en marcha y reconfigurar el panorama interno.

El eventual regreso de Barreto impacta directamente a quienes han manifestado su interés en disputar el primer cargo del departamento. Entre ellos, el exgobernador Ricardo Orozco, quien en reiteradas ocasiones ha expresado su intención de volver al Palacio del Mango, pese a los cuestionamientos e investigaciones que rodearon su administración.

También queda en una posición incómoda el diputado conservador Giovanny Molina, que ha mantenido viva su aspiración. Sin embargo, fuentes internas aseguran que hoy no contaría con el respaldo pleno del círculo más cercano al senador e incluso lo ubican “por fuera del llavero”, debido a presuntas diferencias y deslealtades dentro de la organización.

El anuncio realizado por Óscar Barreto desde El Líbano, municipio administrado por una Alcaldía “choquista” y donde también conserva poca influencia el jaramillismo, no fue un escenario menor ni improvisado. Desde allí, el senador envió un mensaje directo tanto a sus aliados como a sus contradictores.

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