
Prolongan por otro año la intervención del hospital Regional del Líbano para salvarlo del colapso
Nelly Arsuza detalló que recibió el hospital con un déficit de recaudo significativo.
Al cumplirse un año de la intervención del hospital Regional Alfonso Jaramillo Salazar, ubicado en el municipio del Líbano, la agente interventora, Nelly Arsuza, reveló en primicia a Conlaverdad.com detalles de la administración actual. Entre retos financieros, mejoras en infraestructura y promesas de estabilidad laboral, el centro asistencial más importante del norte del Tolima continúa bajo estricta vigilancia.
Un año atrás, el centro asistencial fue intervenido debido a irregularidades y un alarmante déficit financiero. Arsuza, quien asumió la gerencia tras la salida de José Jaime González, explicó que la intervención se ha extendido por un año adicional para consolidar los procesos de recuperación. Sin embargo, los cambios han sido más estructurales que de fondo, lo cual ha generado cuestionamientos sobre si las acciones adoptadas realmente beneficiarán a largo plazo al sistema de salud del Líbano y sus alrededores.
Nelly Arsuza detalló que recibió el hospital con un déficit de recaudo significativo. Actualmente, el centro factura alrededor de 11,000 millones de pesos mensuales, pero solo logra recaudar cerca de 8,000 millones, una cifra que aunque elevada, no cubre totalmente las necesidades de operación.
La deuda histórica que enfrenta el hospital proviene de años de gestión deficiente y decisiones administrativas cuestionables. Aunque las mejoras en facturación son notorias, la sostenibilidad financiera a largo plazo continúa en duda, sobre todo en un contexto donde la crisis de atención en salud persiste en muchas instituciones del país.
Uno de los puntos críticos de la intervención ha sido la rendición de cuentas sobre los hallazgos iniciales que motivaron la intervención del hospital. Según Arsuza, la Contraloría Departamental recientemente realizó una visita, pero, hasta el momento, no se han emitido sanciones a los responsables. «Los hallazgos que se identificaron fueron entregados a las autoridades competentes, pero el proceso investigativo sigue su curso. La Superintendencia de Salud y demás entidades de control tienen la última palabra», explicó.
La falta de respuestas contundentes ante estos hallazgos levanta dudas sobre la voluntad real de las autoridades para responsabilizar a los antiguos gestores.
A nivel estructural, el hospital ha experimentado mejoras significativas. Según la gerente, se han invertido alrededor de 12 mil millones de pesos en equipos médicos, así como en la adecuación de áreas clave. Entre los logros, destacó la recuperación de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), que estaban bajo el control de un tercero, y el incremento de 17 camas en la Unidad de Cuidado Intermedio, además de la reciente apertura de 11 camas para el cuidado neonatal.
«Además, hemos recibido apoyo del Ministerio de Salud, que ha financiado dos ambulancias nuevas y una donación de 20 equipos básicos de salud», añadió.
No obstante, persiste la duda de si estas mejoras en infraestructura y equipamiento podrán sostenerse sin una gestión financiera sólida y una estrategia de recaudo que cubra el déficit actual.
Uno de los mayores cambios estructurales dentro del centro asistencial, ha sido la formalización del personal asistencial. Según gerente, la intervención ha permitido que el 100% del personal pase de contratos temporales a pertenece a planta, garantizando derechos laborales básicos a quienes diariamente sostienen el funcionamiento del centro. «Hemos formalizado al personal para que tengan estabilidad y todos los beneficios que exige la ley. Esto es un logro importante para quienes, hasta ahora, no contaban con garantías laborales», aseguró.
Sin embargo, quedan interrogantes sobre la continuidad de estos contratos una vez finalice la intervención.
Con un año adicional de intervención por delante, la gerente Nelly Arsuza sostiene que el hospital Alfonso Jaramillo Salazar está encaminado hacia una recuperación integral. No obstante, la presión sigue en aumento, tanto por los resultados financieros como por la necesidad de sancionar a los responsables de la situación inicial del hospital.



