Opinión

Estrafalario salario de congresistas en Colombia: 280 ‘legisladores’ le cuestan al pueblo más de 70 mil millones mensuales

El nuevo aumento es de más de tres millones de pesos.

Por: Edgar Antonio Valderrama Zabala.

Advertencia: los comentarios aquí expresados son de exclusiva responsabilidad de su autor y en nada compromete a este medio de comunicación.

La funesta Nadia Blel presidenta de la comisión 7ª, designó ponentes de la Reforma Laboral a los 14 senadores de la Comisión.

Tenían hasta 15 días para presentar ponencias. No hubo estudio, tampoco análisis, mucho menos discusión, solo una ponencia de archivo del liberal Miguel Ángel Pinto, guiada por Honorio Henríquez y Alirio Barrera del Centro Democrático, (un analfabeto que no paso de tercero de primaria) que rodó más de un mes. Llamaron para preguntar quiénes más entraban en la negativa y ‘las cristianas’, que pregonan la piedad, la caridad y palabra de Jesús, Lorena Ríos y Ana Paola Agudelo, ‘la campesina’, Berenice Bedoya de la ASI, y la conservadora Esperanza Andrade que cosechó votos en el Tolima se unieron. Pudo más el apoyo del rico Epulón que la necesidad del pueblo pobre. Así armaron el grupo que hizo el anuncio.

Esto desató la convocatoria a una consulta popular, pero 49 senadores de los 108 que conforman el senado en forma por demás milagrosa, se volvieron mayoría, negaron esa posibilidad y se desató la furia de un pueblo que siente vulnerados sus derechos. Obviamente allí estaban nuevamente los verdugos de la clase popular. Los mismos que recorren campos, veredas y ciudades prometiendo lo que no han de cumplir y que esperan ser reelegidos.

Por el Tolima, Oscar Barreto del partido conservador, Paola Agudelo del MIRA, Carlos Edward Osorio, Ricardo Ferro y Silvia Cristina Ortiz de Andrade, del Centro Democrático, Jaime Armando Yepes de la U, Aquileo Medina Arteaga de Cambio Radical y los Representantes Conservadores, Alejandro Martínez, Delcy Esperanza Isaza y Gerardo Yepes, claros opositores a las reformas de Presidente Petro, se pusieron en contra de la clase trabajadora, de campesinos, de mujeres, de oficinistas  que votan por ellos.

Lo insólito es que en Colombia, el Congreso está compuesto por Senado y la Cámara de Representantes. El Senado tiene 108 senadores. La Cámara 172 integrantes. En total hay 280 congresistas que reciben, ellos sí, un nuevo aumento salarial, derivado del acuerdo entre el Gobierno y sindicatos de empleados estatales. El incremento beneficia a los senadores y representantes a la Cámara, cuyo salario mensual pasa de $48.000.000 a cerca de $52.000.000, con ajuste retroactivo que se aplica desde enero de este año. Salario que se les paga con los impuestos que sufragamos los trabajadores colombianos y ahí si no hubo protestas, ni cuestionamientos, ni controversias de la oposición por el despilfarro en un país lleno de necesidades. Las prebendas de los congresistas, a menudo consideradas privilegios o beneficios especiales, son una de las críticas más comunes hacia el Congreso, prebendas que se refieren a la serie de ventajas económicas y sociales que se les otorgan, consideradas excesivas y desproporcionadas en relación con su función pública. La nómina cuesta 14.560 milones de pesos mensual sin contar los 50 salarios mínimos legales vigentes para sus ‘unidades de trabajo’ que equivalen a $70.270.270 mes por congresista elevando el costo a $33.600.000.000 mensuales sin contar el costo administrativo del Congreso. En términos concretos, los congresistas recibirán un aumento adicional de más de $3.360.000.

Por supuesto, la medida generó críticas y burlas, porque su trabajo no beneficia en nada a la inmensa mayoría de colombianos. La superintendente de Economía Solidaria, María José Navarro, se mostró en desacuerdo con el aumento, asegurando que el chiste se cuenta solo.Se aumentan en más de $3 millones el sueldo los congresistas mientras la bancada opositora le niega el pago de horas extras, nocturnas y dominicales al trabajador de a pie. Luego dicen que es el presidente Petro el que genera odio de clases”, señaló. El exsenador Gustavo Bolívar dijo: “En $3.360.000 se incrementó salario a congresistas que se oponen a horas extras de trabajadores más pobres” y precisó que “su sueldo quedó en $52 millones (37 salarios mínimos), una de las brechas más altas del mundo”. Y finalizó diciendo que mientra tanto, el proyecto de rebaja salarial a congresistas quedó en el puesto 108 del orden del día.

Además del aumento salarial, los congresistas continuarán disfrutando de las prebendas que ya tienen asignadas. Mientras los legisladores se benefician de estos incrementos, los proyectos de ley que buscan reducir sus salarios suelen fracasar en el Congreso. Muchos de ellos, durante sus campañas electorales prometieron apoyar dichas iniciativas, pero una vez en el cargo se olvidaron de su compromiso. El Proyecto que busca reducir salarios de congresistas no avanza. El 19 de mayo, el senador Iván Cepeda, alertó que el proyecto que busca la rebaja salarial de los congresistas está “engavetado” y culpó al mañoso presidente del Senado, Efraín Cepeda, de la situación y denunció la falta de interés del presidente del Senado en priorizar el proyecto. reveló además que el proyecto estuvo en el puesto 108 en el orden del día del 7 de mayo. “El presidente del Senado, Efraín Cepeda, no tiene ninguna intención de que se debata mi proyecto de rebaja salarial para los congresistas. A pocas semanas de la culminación de este período de sesiones, ha ordenado ponerlo en el número 108 de los proyectos a debatir”, escribió.

La iniciativa propone limitar los sueldos de los congresistas a un máximo de 20 salarios mínimos legales vigentes, lo que equivale a $28.470.000. La propuesta, que fue radicada nuevamente en enero de 2025, contó en su momento con el respaldo de 57 firmas dentro del Congreso, lo que refleja cierto apoyo institucional. No obstante, superar los pasos legislativos necesarios ha sido tarea compleja y llena de contratiempos. El historial de esta propuesta no ha sido fácil. En 2024, la iniciativa fue presentada en el Congreso, pero no pasó el tercer debate en la Cámara por falta de mayorías, lo que resultó en su archivo. Situaciones similares de estancamiento parecen repetirse, aumentando la frustración entre quienes apoyan esta reforma.

El calendario legislativo también juega en contra del proyecto de ley. De acuerdo con lo informado, el período de sesiones del Congreso está programado para finalizar el 20 de junio de 2025. Esto significa que, si el proyecto no es discutido antes de esa fecha, será archivado de nuevo, y el proceso tendrá que reiniciarse en un eventual nuevo intento. La postura del presidente del Senado se convierte, entonces, en un factor decisivo para el futuro de esta iniciativa. Efraín Cepeda y su Banda, guardan silencio.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba