Opinión

Liberalismo moribundo: Olga B. González denuncia violencia política de su mismo partido

La mayoría de los consultados, señalaron que el proyecto de reconstrucción liberal, no tiene ningún sello personal ni se trata de hacer unidad en torno a determinado nombre.

Por: Edgar Antonio Valderrama Zabala.

Advertencia: los comentarios aquí expresados son de exclusiva responsabilidad de su autor y en nada compromete a este medio de comunicación.

El problema interno en el Partido Liberal del Tolima escala tras las denuncias de la representante a la Cámara Olga Beatriz González, quien acusó al diputado Carlos Reyes y al concejal Javier Mora de promover una campaña metódica para desprestigiarla y debilitar su labor política y señaló que ha sido víctima de violencia política de género, argumentando que desde su propio partido buscan denigrarla con ataques personales, burlas y señalamientos que han afectado su vida pública y privada. “Han dicho que no sirvo, que no cumplo, que no tengo palabra”. Según sus declaraciones, la estrategia tiene como fin impedir que el liberalismo conserve la curul de Cámara en las próximas elecciones y aseguró que estos señalamientos provienen directamente de Reyes y Mora, quienes la habrían tildado de inútil a pesar de sus más de 10 leyes aprobadas, 25 controles políticos realizados y más de 70 mil millones de pesos gestionados para el Tolima y anunció que llevará su caso al Comité de Ética del Partido Liberal con pruebas.

En respuesta, Reyes y Mora rechazan los señalamientos y defienden su derecho a disentir, señalando que “denunciar diferencias políticas no constituye violencia de género” y advierten que no se puede usar la Ley para silenciar críticas legítimas sobre gestiones públicas. En un comunicado expresan que nunca han usado palabras denigrantes ni ofensivas y que la crítica firme y argumentada hace parte de la democracia. También reiteran que seguirán en el partido, defendiendo una visión liberal progresista, basada en ideas y no en personalismos. Olga B, afirma que hay una estrategia para acabar con su liderazgo. El choque ha profundizado la división en el liberalismo tolimense, que recién enfrentó la renuncia de su líder Mauricio Jaramillo. Los bandos aseguran contar con el respaldo de las bases y la disputa pone en evidencia una lucha por el control del partido de cara a las próximas elecciones. Es tal el grado de confusión en las filas de la divisa roja en el Tolima, que la tarea de su resurrección depende de los resultados que arroje el trabajo de la congresista Olga Beatriz González y su equipo de colaboradores.

Percibir un futuro inmediato de la surte que correrá el Liberalismo Tolimense, es una tarea enorme hasta para magos ilusionistas de la política. El otrora ‘glorioso Partido Liberal’ esta por el suelo, sin nadie, que pueda levantarlo y  parece que es más fácil que termine de morir que de revivir. Nadie con mediana capacidad de cordura política, osa marcar su destino por la crisis creada desde hace años y que ahora hace metástasis con la renuncia de Mauricio Jaramillo Martínez. Esto es consecuencia de una serie de hechos incubados en el seno de un liberalismo que perdió su brújula desde hace mucho tiempo al renunciar a su ideología de progreso y de vanguardia, que varió su programa y plataforma de lucha en reglas de apetencias personales, que olvidó a los deseosos de cambios y transformaciones económicas, políticas y sociales y se desconectó por completo de las realidades que vive el país y la región. El problema del Liberalismo no es de ideología ni de programas, es de puestos, contratos y prebendas que les pueda ofrecer el gobernante de turno. Los principios sobre los cuales se construyó, dejaron de existir, hoy no queda nada de ese partido libertario, luchador e impulsor de causas populares. El liberalismo colombiano y por ende del Tolima, es un fósil petrificado que sirve solo a provechos individuales del expresidente Gaviria y  de los nombres que lo usufructúan a nivel local y regional.

Sobre el caos que vive el partido en el Tolima, hay que sumar, que es la expresión clara de las luchas internas por el poder que libran sectores definidos. La Representante Olga Beatriz González, por su cargo goza de ventajas como, injerencia en nombramiento de funcionarios de nivel nacional, en la región y en cierto modo, en la gestión de avales para candidatos a cargos públicos de elección popular. Al fin y al cabo es la que tiene la credencial de congresista. Además de la mal repartija de puestos, contratos y canonjías, la manzana de la discordia que terminó por avivar la hoguera liberal, fue el aval a la candidatura de Gentil Gómez a las elecciones atípicas en Melgar. Desde entonces, la arma del juego sucio de la politiquería, dirigida por Carlos Reyes y Julio Morato diputados y el concejal de Ibagué Javier Mora, está orientada al desprestigio y acoso de la Representante. A ella se le culpa de ser la responsable de la desautorización de la Dirección Nacional Liberal a la dirección departamental en el caso del aval para la alcaldía de Melgar, que produjo la renuncia de Mauricio Jaramillo. Olga B. siempre ha negado su participación en estos hechos.

La mayoría de los consultados, señalaron que el proyecto de reconstrucción liberal, no tiene ningún sello personal ni se trata de hacer unidad en torno a determinado nombre. El partido está por encima de cualquier aspiración individual. Camilo Delgado, perteneciente al equipo de Olga B. puntualizó “Estamos formulando un llamado a rancios amigos del partido que por una u otra razón se han alejado, como el exgobernador Carlos Alberto Estefan, el exalcalde Rubén Darío Rodríguez, el excongresista Jaime Yepes y el exdiputado Jaime Ospina Galindo, entre otros”. En el mismo sentido, se trazan los mecanismos para darles espacio a los líderes que han sido relegados caso de Gentil Gómez, a quien se la ha negado reconocimiento por el aporte que hizo en las pasadas elecciones al sumar más de 13.500 votos que ayudaron a salvar la curul de Olga B. y se busca atraer a los que se alejaron para ir a otros partidos como la U  y Cambio Radical,  organizaciones que surgieron de divisiones del partido. Las personas sobre las cuales recae la mayor atención en este proceso son Jaime Armando Yepes y Rubén Darío Rodríguez, por el caudal político que puedan significar, aun que existen reservas sobre  los votos que puedan representar, agregando que sobre Yepes, existen dudas sobre la figura de una doble militancia que pueda existir en caso que aspire a integrar la lista para la Cámara. Aunque no hay documentos en el partido de la U. que lo aten como directivo de esa organización política en el último año, hay videos cuando Yepes hizo la presentación del ingreso de Andrés Hurtado a la U. y el ex congresista funge como directivo de esa colectividad. Por ello se sugiere que el cupo de Yepes en la lista Liberal, sea ocupado por una persona que él elija él y no tenga ningún tipo de impedimento. Así que se espera un milagro para la resurrección del partido Liberal del Tolima.

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