Opinión

Clase dirigente culpable del deterioro de Ibagué

De tal dimensión es el desbarajuste, la anarquía, el desgobierno, el caos que padece la ciudad, que ya no son solo calles destruidas.

Por: Edgar Antonio Valderrama Zabala.

Advertencia: los comentarios aquí expresados son de exclusiva responsabilidad de su autor y en nada compromete a este medio de comunicación.

¿Qué pasa con la malla vial de la capital tolimense que se encuentra en ese abismal estado de destrucción, y que con el deterioro en la prestación del servicio de recolección de basuras, que duran hasta 24 horas esparcidas en parques y andenes y el suministro de agua potable en los barrios populares, pese a la enorme cantidad de dinero invertido en el acueducto y la inexistencia de andenes y espacio público, tomado por vendedores y negociantes inescrupulosos?

Las respuestas son obvias: la indolencia de los llamados líderes gremiales que solo se preocupan por su bienestar personal, el abandono de los responsables de la administración, que planifican obras, si ellas dan ganancias particulares, la indiferencia de los que se creen clase dirigente, que buscan contratos para si mismo o para sus familiares y no para beneficio de la comunidad, la desidia de los que se hacen llamar voceros del pueblo en los cargos de elección popular como senadores, representantes, diputados, concejales, que una vez elegidos, les importa un comino el destino del territorio y sus habitantes.

De tal dimensión es el desbarajuste, la anarquía, el desgobierno, el caos que padece la ciudad, que ya no son solo calles destruidas. El mal también afectó carreras avenidas, separadores, andenes, parques, zonas verdes y zonas céntricas, como ocurre con la abandonada avenida segunda de la 19 a la 28. Ante este desolador cuadro, los ciudadanos anuncian y realizan protestas que les resbalan a los inoperantes funcionarios y los mal llamados dirigentes. Ibagué, que deberían estar en la búsqueda de soluciones a problemas apremiantes como la salud, la inseguridad, la recolección de basuras, el desempleo o el suministro de agua, se ve obligada a estar inmersa en: cómo salir del problema de las calles por cuenta de haberse quedado de manera vergonzosa, sin vías.

Es que por lo menos el 80% de la malla vial está íntegramente destruida. Nunca el nivel de deterioro llego a tanto. Y lo más grave, es que ante este panorama, es incomprensible el conformismo de quienes se creen guías de los ciudadanos. Donde están las voces de los directivos de Cámara de Comercio, Fenalco, Andi, Camacol, Comité de Cafeteros, ADT. Donde están los concejales, diputados, representantes y senadores que se han beneficiado con los votos de los ibaguereños. Porque toda la responsabilidad no recae en la administración.

Esto es un acumulado de años, que lo ha permitido esa mediocre clase dirigente que poseemos, que guarda sospechoso silencio al descuido y la mala calidad de las obras que se inician y nunca se terminan y que  profundizaron el deterioro que hoy es evidente en la ciudad.

Ellos olvidaron hacerle frente a esta alarmante realidad que  dejó de ser un mal menor para convertirse en un dolor de cabeza porque, antes eran algunas calles, algunos barrios, las avenidas tenían pocos huecos. Hoy, la malla vial es una desdicha para todos. Avenidas dañadas y la inversión nacional con el Sistema Estratégico de Transporte, relentizado por la improvisación, barrios en los cuales transitar es una odisea, la movilidad paralizada, los andenes inexistentes, los accidentes de tránsito en ascenso.

La protesta de transportadores del servicio público y ciudadanos propietarios de vehículos es más que justa. Y cómo decirles que no, cuando son los perjudicados debido a los aumentos en los costos de mantenimiento de los vehículos, sin hablar de las afectaciones a la calidad de vida de los ciudadanos. Es preciso poner en  práctica un plan vial con exigencia en la calidad de materiales y en las obras.

Mientras la mayoría de capitales intermedias hace rato resolvieron el problema de la malla vial, en Ibagué la solución definitiva a esa situación está lejos de alcanzarse. Y no es por falta de dinero porque la inversión de los últimos años en el arreglo de la malla vial superó los 700 mil millones de pesos: Entonces porque las calles y avenidas de Ibagué se encuentran intransitables. Es rutina que los aspirantes a regir los destinos de Ibagué, presenten lemas ostentosos frente a la fallida solución de los problemas de la ciudad.

El de la actual alcaldesa Johana Aranda es ‘Ibagué Pavimentada’. Paralelo a esas pomposas frases, los últimos alcaldes han coincidido con un anuncio que se ha convertido en eterno caballito de batalla: “Ahora sí, por fin, vamos a recuperar a Ibagué”. Y ese anuncio va seguido de un mensaje que todos repiten como loros y que a la larga les sirve de excusa para no hacer nada: “haremos hasta dónde nos alcancen los recursos, porque recuperar lbagué vale demasiado dinero”. Lo cierto es que la recuperación de la malla vial ha servido de barril sin fondo para el despilfarro.

Ejemplo cercano, año 2023, en el periodo de Andrés Hurtado. La estrategia en ese gobierno se bautizó: ‘Con trabajo a 1000 x Obra’. Fecha de publicación: “15 Feb de 2023. Fuente: Secretaría de Infraestructura. “El alcalde Andrés Hurtado le ha cumplido a los ibaguereños con la recuperación de la malla vial que completaba décadas en abandono y eso se evidencia en más de 60 sectores (?), donde se ha intervenido con labores de pavimentación, parcheo y rehabilitación. Son más de 5.000 huecos tapados, en más de 40 sectores que se han beneficiado con el trabajo de las cuadrillas de parcheo. Se completó la rehabilitación de la avenida Mirolindo y Guabinal y se entregaron 63 calles pavimentadas en 20 barrios de la ciudad, gracias al contrato por $13.600 millones.

Todo hace parte del trabajo ‘a 1000 x Obra’ que hemos … En las próximas semanas trasladaremos maquinaria al barrio 20 de Julio, San Antonio, Jordán Novena etapa, sectores priorizados y que hacen parte de la programación, (hoy todavía los están esperando).

De igual manera, tenemos frentes de trabajo en Hacienda Piedra Pintada, Palo Grande, Villa del Norte y otros puntos. El proceso de licitación pública por $25.000 millones avanza en su última fase, para adjudicar un nuevo contrato que permitirá la rehabilitación vial de la carrera Primera entre calles 12 y 19; la carrera Segunda entre calles 10 y 19; así como la calle 16 entre Primera y Quinta, además de 136 calles y parcheos sobre rutas principales de buseta”, trabajo que nunca se efectuó y la prueba es el deterioro de esas  vías. Argumentaban:

Las obras no se detienen en nuestra ciudad porque con el contrato que estamos próximos a adjudicar y el convenio por $7.000 millones, llegaremos a La Gaviota, El Salado, Kennedy, Ricaurte, Villa del Sol, Las Américas, entre otros sectores que requieren pronta intervención y que ya cuentan con la modernización de las redes hidrosanitarias”. Hoy todos esos sectores están totalmente destruidos y los dineros desaparecieron. Y para compeletar la desolación, ahora la pelotera es por la recolección de las basuras que originó un  entuerto (por ganancias ocasionales de ciertos personajes) que dio como resultado que los horarios de recolección no se cumplan y nadie da explicación.

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