
Se les dañó el negocio: la Unidad de Salud de Ibagué, intervenida
La tarea se adoptó por hallazgos que ponen en riesgo la seguridad de los usuarios y la estabilidad en la prestación de servicios.
Por: Edgar Antonio Valderrama Zabala.
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La propia Alcaldía confirmó la intervención a través de un oficio, en el que manifestó la decisión de la Supersalud. “Expresamos nuestro pleno respeto por las competencias legales y técnicas de la Superintendencia y reconocemos la importancia de esta medida para proteger la vida, la salud y la continuidad en la atención de los usuarios”.
En su pronunciamiento, la Alcaldía también indicó algo que no es cierto, que los problemas de la USI no son de ayer, sino que llevan años acumulándose entre fallas operativas, administrativas y financieras que terminaron complicando la estabilidad del sistema, como si la actual alcaldesa no hubiese sido Secretaria de Salud. Como parte del proceso, la Superintendencia ordenó la salida inmediata de la gerente Jennifer Guzmán y de la Junta Directiva y designó a Edilma Isabel Hurtado Cardona como agente especial interventora, quien debe presentar en 30 días un plan de acción integral para superar las fallas registradas.
El plan deberá abordar asuntos como calidad y seguridad en urgencias, consulta externa, farmacia, atención materno-infantil, disponibilidad de talento humano y recuperación financiera. La USI continuará prestando los servicios de salud sin interrupciones, la intervención es por un año, tiempo durante el cual, la Supersalud hará seguimiento.
Esta situación la habíamos afirmado, ya que se venia solicitando intervención de la USI por pérdidas que superaban los 7.000 millones, la crisis financiera de la entidad, el mal servicio en los puestos de atención y la contratación de personal para pagar favores politiqueros. En su momento el concejal Jorge Bolívar, sostuvo que la entidad afrontaba una crisis tan grave, que resultaba inminente su quiebra y solicitó la intervención de la Superintendencia. El desastre comenzó en el gobierno de Hurtado, y las finanzas de la entidad se mantuvieron en saldos rojos en el gobierno de la alcaldesa Johana Aranda.
La USI, cada año reportó pérdidas. Aunque Hurtado recibió de su antecesor, el hoy Ministro de salud Guillermo Alfonso Jaramillo saneada la USI, con utilidades cercanas a los $3.000 millones en el 2019, la entidad ‘se fue a pique’. Los números evidencian que, contrario a las ganancias que dejó Jaramillo, las cuales Hurtado solo pudo sostener en el 2020 por un valor de $469 millones, las finanzas se desplomaron.
En el 2021 hubo pérdidas por $1.189.796.240, en 2022 por $3.321.945.869 y en 2023 por $1.411.501.793. La mismo siguió en la administración de Aranda que, en su primer año, 2024, tuvo pérdidas por $1.851.643.269. “En la administración de Jaramillo la USI dio utilidad. Los puestos de salud estaban abiertos en la zona urbana, había personal en la zona rural haciendo visitas, había quirófanos. Pero con este gobierno y el anterior, las pérdidas acumuladas son de $7.774.887.171”.
El Concejal Bolívar aseguró en su momento que el personal contratado, esencialmente por Órdenes de Prestación de Servicios, absorbían más del 70 % del presupuesto de la USI. “Es la bolsa de empleo más grande de Ibagué. Entre planta permanente, planta temporal y contratos de prestación de servicio, tiene más de 1.300 personas. Lo que no tiene ni un hospital de cuarto nivel. La plata entra, pero se gasta en personal para pagar favores políticos, y muchos ni siquiera van a prestar sus servicios”.
Las cifras mostradas indican que de los más de $70.000´000.000 que tuvo la USI como presupuesto en el 2024, $59.727´000,000 los gastaron en la planta de personal, mientras la entidad atravesaba una crisis en la calidad de los servicios que presta en sus puestos de salud. De los 19 puestos de salud urbanos, apenas 8 permanecian abiertos, algunos solo de manera temporal o parcial. Entre los 11 puestos de salud cerrados, figuraban los de los barrios Gaitán, Kennedy, Jordán 2ª etapa, Uribe Uribe, Arado y en lo rural la gente estaba desprotegida.
Y como si fuera poco: No estaban dando los medicamentos al personal para entregarles a sus pacientes. Muchos tenían que comprarlos para que luego se los aplicaran en los puestos de salud , la USI carece de laboratorios, equipos de rayos X, ambulancias y quirófanos. Tienen una sola ambulancia por turno para una ciudad de 650.000 habitantes y dos quirófanos, pero no funcionan.
Se trató de una medida especial, inaplazable, urgente, con la cual la Superintendencia asume el control administrativo y financiero, lo que deja a la alcaldesa sin el control de la entidad que rige el sistema de salud público en la ciudad en razón a que la plata se la gastan en burocracia improductiva, (el 72 % del presupuesto del 2024 así lo hicieron pagando favores politiqueros), cada año se pierden millonadas de los enormes recursos que reciben del Municipio y del Gobierno nacional costeando favores con claros fines de carácter proselitistas. El reto inmediato es recuperar la confianza de los ciudadanos y garantizar la prestación eficiente de servicios de salud, mientras se sanea la entidad de los vicios que arrastra.


