
Alcaldía tiene en oferta el espacio público
Que se revise cómo recuperarlo y mejorarlo piden loas ibaguereños.
Por: Edgar Antonio Valderrama Zabala
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La cifra protegida por la Organización Mundial de la salud para espacio público es de 15 m2 por habitante; en Ibagué, no se llega a los 3 m2.
Aunque en partes de la ciudad se han destinado más de m2, otros lugares no corren con la misma suerte. Es frecuente ver tramos de vías urbana sin andenes y donde los estorbos para el peatón abundan: ventas de mercado o de comida, muebles, ropa, postes de luz, todo tipo de señales, vehículos, papeleras, paraderos de bus y basura.
Los puntos críticos, como las carreras Segunda y Tercera, las calles 12, 13, 14, 15, 16 y 17, en el centro de la ciudad, la 60, o tramos como Cádiz, Belén, la Arboleda Campestre o Jardín son ignorados por las autoridades.
Pasos de ‘cebra’ confusos, algunos rematan en bordillos con alturas inhumanas y rampas destruidas.
Producto de esta reflexión, se da como ejemplo las anomalías de lo que se percibe en las pocas avenidas o corredores viales y peatonales más reconocidos de la ciudad, que podrían convertirse en referentes por contar con buena sección vial.
En el pasado se habló de Bulevares y se lograron ver algunas imágenes de la avenida Quinta, el canal de Mirolindo y las paralelas del Jordán, lo que forja la necesidad, pero no se estudió la dimensión urbana del lugar. Fueron proyectos donde se realzaban materiales y colores vistosos en pavimentos, pero carecían de clara acogida para los transeúntes.
Hace años, espacios públicos y parques producto de una época de la ciudad abierta, como los construidos en el Jordán, Villa Café, y los Parrales, debieron replicarse y establecerse como patrón en lugares en desarrollo, aprovechando así los vacíos urbanos como nuevos ejemplos, pero ocurrió lo contrario, los que habían los dejaron acabar.
El espacio público desaparece.
Es común ver cómo la gente se apropia de las franjas verdes paralelas de la variante. Cerca al sector de Arboleda Campestre, cuelgan sus hamacas y hasta realizan fiestas privadas.
Ya hubo reuniones con voceros de Planeación, Gestora Urbana y Proyectos Especiales, asociaciones gremiales, paisajistas e ingenieros, además de Universidades, para concretar un observatorio para el desarrollo de proyectos a corto, mediano y largo plazo que expresen, cambios concretos para la ciudad, porque Ibagué merece revisar cómo recuperar y mejorar su espacio público y establecer una ruta conjunta que supere los periodos políticos para satisfacer este derecho fundamental de los ciudadanos a un espacio público digno, pero fue inútil.
Y hay casos absurdos casos de ocupación del espacio público en Ibagué.
Ejemplo, en la Carrera Cuarta de calle 32 a la 34. Construyeron sobre los andenes la ampliación de varios negocios y se los tomaron para atención del público con silencio absoluto.
Pero lo triste es que, es la misma Alcaldía, través de la Gestora Urbana, la que, con el propósito, según ellos, de “dinamizar uno de los motores” más importantes en la economía de la ciudad, es la que “vende el espacio público” y ha simplificado el proceso de trámite y expedición de permisos para su uso.
En solo un año, a través de la Gestora Urbana se concedieron 560 permisos. En tiempo récord se atiende estas solicitudes como parte de la estrategia para que los comerciantes puedan expandir sus locales para ofrecer atención a los clientes, con trámites totalmente gratuitos, sin intermediarios, según Daniel Jaramillo, gerente del banco inmobiliario.
Para solicitar este aval, los interesados solo deben radicar una solicitud de permiso de uso temporal, que se convierte en eterno, de los espacios, anexando copia del documento de identidad y el certificado de Cámara de Comercio.
Esta documentación se entrega en las instalaciones de la Gestora Urbana, ubicada en la carrera Tercera con calle 19. Una vez radicada la documentación se programa una cita que verifica las condiciones del establecimiento y su ubicación, para implantar el monto a cancelar. Esto se hace directamente en un proceso simple y gratuito, agregó el funcionario.
Y con esta permisividad, se amplían fachadas como pasó en el barrio La Macarena parte alta donde decidieron ampliar la fachada de una casa pasando por encima del antejardín en la esquina de la calle 40 con Carrera. 4D, a 50 Mts. del edificio Los Olivos, modificando las dos fachadas de la edificación existente, ocupando ilegalmente los dos costados, los andenes desaparecen, los parques y zonas verdes se convierten de la noche a la mañana en restaurantes al aire libre y todo el mundo feliz porque no hay ley y mucho menos controles.


