
Un expresidente dijo: “El país arderá” ¿Casualidad?
¿Casualidad que, en ese preciso momento, estén haciendo shows integrantes de la oposición al Gobierno departamental y nacional?
Por: José Baruth Tafur G. Abogado – Especialista en Marketing Político y Estrategias de Campaña. Maestrante Comunicación Política.
Advertencia: los comentarios aquí expresados son de exclusiva responsabilidad de su autor y en nada compromete a este medio de comunicación.
Campesinos tratando de salvar sus cultivos. Familias mirando con angustia cómo el fuego se acerca a sus viviendas. Bomberos agotados, soldados, policías y organismos de socorro enfrentando temperaturas extremas y kilómetros de llamas.
Y mientras unos arriesgan la vida para apagar el fuego, surge una pregunta que no puede dejar indiferente a ningún tolimense: ¿Quién está provocando estos incendios?
Porque una cosa es enfrentar una emergencia causada por las condiciones climáticas, la sequía y las altas temperaturas, y otra muy diferente es que, presuntamente, existan delincuentes que estén utilizando el fuego para destruir nuestro territorio, generar caos y poner en peligro la vida de miles de personas.
Si la investigación confirma que detrás de algunos de estos incendios existen manos criminales, no estamos hablando simplemente de personas irresponsables; estamos hablando de delincuentes que juegan con la vida de las comunidades. ¿Casualidad que, en ese preciso momento, estén haciendo shows integrantes de la oposición al Gobierno departamental y nacional?
Personas capaces de prender fuego a un bosque sin pensar en los animales que morirán calcinados. Personas sin alma que prenden fuego a montañas sin importarles el campesino que puede perder su parcela.
Bandidos encargados de provocar una conflagración sin importarles la familia que puede terminar evacuando su vivienda. Delincuentes de primera línea, sin corazón, dedicados a convertir la naturaleza en cenizas sin importarles qué quedará para las próximas generaciones.
En medio de esta tragedia, hay que reconocer el trabajo institucional de todos en el departamento: la Gobernación del Tolima, alcaldes, bomberos, organismos de socorro, Fuerza Pública y autoridades ambientales. Tanta es la preocupación y la magnitud de los incendios que se vieron obligados a solicitar apoyo al Gobierno Nacional.
Y ese apoyo llegó.
El ministro del Interior se desplazó al territorio y participó, junto con las autoridades departamentales, en la coordinación de la respuesta. Gobierno Nacional y Gobernación se sentaron en el Puesto de Mando Unificado para enfrentar una emergencia que claramente supera las capacidades de un solo nivel de gobierno.
Eso es lo que debe ocurrir en una tragedia: menos protagonismo y más coordinación. Porque cuando el Tolima arde, no importa quién tenga el micrófono; lo que importa es quién tiene la capacidad de actuar.
Pero alguien tiene que responder.
La gobernadora ha hablado de “serios indicios de manos criminales” y llevó el caso ante la Fiscalía para que se investigue; el Gobierno Nacional también anunció investigaciones y señaló hipótesis relacionadas con posibles responsables detrás de los incendios.
Que se investigue. Que se encuentren los responsables. Y que respondan ante la justicia.
Porque resulta imposible mirar las imágenes de las llamas consumiendo miles de hectáreas y no sentir indignación.
El Estado tiene que responder.
Porque el Tolima no se quema solo. Y si alguien está provocando deliberadamente estos incendios, no puede quedar escondido detrás del humo.


