
Los godos sembraron café, el Pacto Histórico y Verdes solo discurso
Y esa visión se convirtió en hechos que se ven reflejados a la fecha.
Por: José Baruth Tafur G. Abogado -Especialista en Marketing Político у Estrategias de Campaña. Maestrante Comunicación Política.
Advertencia: los comentarios aquí expresados son de exclusiva responsabilidad de su autor y en nada compromete a este medio de comunicación.
¡Qué mal quedó el Gobierno del Pacto Histórico y el Partido Verde durante estos cuatro años en el Tolima!
Hoy muchos pijaos hablan del café del Tolima, de su calidad y de la necesidad de fortalecer a nuestros campesinos, cuando ya los godos lo vienen haciendo desde 2016. Por eso, es importante tener memoria y recordar cuándo comenzó a convertirse el café en una verdadera apuesta de desarrollo para el departamento.
Al César lo que es del César, las cosas son directas y, así como se reconoció que Jaramillo ayudó a cobrar las pólizas de los Juegos Nacionales, también es necesario hablar de que, en abril de 2016, durante el segundo gobierno de Óscar Barreto, se anunció la gestión de cerca de $10.000 millones para mejorar la productividad cafetera mediante innovación tecnológica. Barreto fue claro: el Tolima debía convertirse en un referente nacional de cafés especiales.
Y esa visión se convirtió en hechos que se ven reflejados a la fecha.
Posteriormente, se aprobó un proyecto de $10.577 millones, destinado a incorporar innovación en los procesos de poscosecha y generar valor agregado en los cafés especiales, beneficiando a 500 productores de 13 municipios del departamento. Y en esa presentación y apoyo a este proceso, nunca se observó a los integrantes del Partido Liberal, como Carlos Reyes, ni a los del Partido Verde y Pacto Histórico, como es el caso de Renzo.
No se trataba simplemente de sembrar más café. Se trataba de producir mejor, agregar valor, mejorar la calidad y buscar mejores mercados para nuestros campesinos.
Esa apuesta tuvo continuidad con los gobiernos godos de Ricardo Orozco y Adriana Magaly Matiz. El proyecto llegó a beneficiar a más de 550 caficultores, con inversiones superiores a los $11.000 millones, incluyendo asistencia técnica, laboratorios, infraestructura de secado y tecnología.
Por eso, cuando hoy vemos al Tolima llevando su café a escenarios nacionales e internacionales, hay que reconocer que estas cosas no suceden de la noche a la mañana.
Primero se tuvo que sembrar una visión. Y esa visión comenzó a tomar fuerza desde el gobierno conservador.
El café no nació como discurso político. Nació del trabajo de nuestros campesinos y de gobiernos que decidieron creer en ellos.

