
Del Proceso 8000 de Ernesto Samper al escándalo de “Papá Pitufo” Pacto Histórico Verde
Hoy, el país vuelve al mismo escándalo de dinero sucio mal habido, ¡algo inquietantemente!
Por: José Baruth Tafur G. Abogado – Especialista en Marketing Político у Estrategias de Campaña. Maestrante Comunicación Política
Advertencia: los comentarios aquí expresados son de exclusiva responsabilidad de su autorVy en nada compromete a este medio de comunicación.
Colombia ya vio esta película. Y los del pacto Histórico Verde la están repitiendo, cuando el país despertó con la sospecha de que la democracia había sido contaminada por dineros ilegales. Hoy, tres décadas después, el fantasma regresa con otros nombres, otros actores y el mismo olor: dinero oscuro, intermediarios, favores judiciales y poder político.
El llamado Proceso 8000 del Expresidente Ernesto Samper estalló tras revelarse grabaciones en las que narcotraficantes del cartel de Cali hablaban de aportes a la campaña presidencial de Ernesto Samper. Aquello derivó en un proceso judicial para determinar la presencia de dinero del narcotráfico en las elecciones presidenciales y legislativas.
Hoy, el país vuelve al mismo escándalo de dinero sucio mal habido, ¡algo inquietantemente!
Nuevas revelaciones indican que el contrabandista Diego Marín, alias “Papá Pitufo”, intentó tal vez lo logró, tal vez no infiltrarse en la campaña presidencial de Gustavo Petro mediante una donación de 500 millones de pesos. Además, audios conocidos recientemente evidencian contactos entre su abogado y quien hasta hace unas semanas era jefe de inteligencia del Gobierno Petro, el señor Jorge Lemus, con el propósito de coordinar posibles beneficios judiciales y explorar mecanismos para evitar su extradición.
No se trata solo de un rumor. La investigación periodística reveló reuniones entre emisarios del contrabandista y Altos funcionarios de inteligencia del gobierno de Petro, del Pacto Histórico, en reuniones en las que incluso se habrían ofrecido beneficios judiciales como si se tratara de una autoridad competente.
La indignación no es ideológica. Es histórica, porque el patrón es el mismo, exactamente el mismo del escándalo del proceso 8000 del Ernesto Samper: Un financiador ilegal que busca entrar a la política, Intermediarios que abren puertas desde el poder, Negociaciones paralelas con beneficios judiciales, El gobierno del Pacto Histórico Verde negando responsabilidad directa. ¡Eso fue el Proceso 8000!
La diferencia es aún más grave: en los noventa el escándalo surgió después de la elección; hoy aparecen contactos durante y después del proceso político, con estructuras de inteligencia del Estado involucradas. La crisis no es solo moral, es institucional.
Porque cuando un contrabandista intenta financiar la campaña del Pacto Histórico, el Gobierno de la Vida, no está haciendo una donación: está comprando influencia.
Y cuando funcionarios del Estado negocian con él, ¿el Jefe de Gobierno dio la orden?
Colombia no puede normalizar que cada elección esté rodeada por financiadores oscuros.
No puede aceptar que criminales vean las campañas como inversiones.
No puede tolerar que el poder negocie con quienes deberían estar tras las rejas.
Si el Proceso 8000 fue una advertencia, el caso “Papá Pitufo” es la confirmación de que no aprendimos nada.
La democracia colombiana sigue siendo vulnerable al dinero ilegal.
Y lo más grave: algunos parecen dispuestos a justificarlo dependiendo de quién esté en el poder.

