
Imagen de Jesús se desplomó en plena procesión de Viernes Santo en Ibagué
La situación tuvo lugar durante el Viacrucis del Viernes Santo, justo en la estación que recuerda la tercera caída de Jesús.
En la iglesia del barrio Cádiz de Ibagué, un hecho insólito durante la celebración de Viernes Santo dejó a la comunidad reflexionando sobre el poder de los signos divinos. Los protagonistas fueron el padre Miguel Alexis Saavedra y una imagen de Jesús que, durante la procesión, cayó inesperadamente lo que reveló para los feligreses un mensaje que muchos consideran celestial.
La situación tuvo lugar durante el Viacrucis del Viernes Santo, justo en la estación que recuerda la tercera caída de Jesús. En ese momento, mientras el padre Miguel Alexis denunciaba la indiferencia de la humanidad, la imagen representativa de Cristo se desplomó sin previo aviso. “Jesús cae por tercera vez y yo denunciaba la indiferencia y cayó. No le pasó a nadie nada y Él quedó destruido, pero su cara, sus manos, todo perfecto”, narró el sacerdote, visiblemente conmovido por lo que pasó.
La escultura de gran tamaño cayó con todo su peso, acompañada por una cruz que también fue impactada, pero sorprendentemente no hubo lesionados ni daños personales. El rostro de Jesús, sus manos y detalles sagrados permanecieron intactos. Para el padre Miguel Alexis y muchos de los feligreses presentes, se trató de un mensaje claro y conmovedor.
“Son manifestaciones de Dios, signos en que nos dice: volvamos a Él”, expresó. “La imagen se perdió, pero no perdimos vidas humanas. Así es en la vida: no se pierde nada con una imagen, pero la persona humana sí cuando la agredimos o le hacemos daño”.
Las palabras del sacerdote tocaron el corazón de quienes lo escuchaban. Para él, no fue un simple accidente. Cree firmemente que fue una intervención divina, una sacudida espiritual para llamar a la reflexión en un día profundamente simbólico para el cristianismo.
El hecho no solo generó conmoción en la iglesia del barrio Cádiz, sino que se ha viralizado como una historia llena de fe y esperanza. En un mundo donde el dolor, la indiferencia y el egoísmo parecen ganar terreno, este suceso recordó el valor de lo esencial: la vida humana, la fe y la compasión.
“Dios se manifiesta de diferentes maneras”, concluyó el padre Miguel Alexis, convencido que lo vivido este Viernes Santo fue mucho más que una coincidencia.



