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Los millonarios viáticos del secretario de Cultura del Tolima, mientras el arte sobrevive a punta de limosnas

Los viajes de Alexander Castro, son una radiografía del clientelismo y la falta de vergüenza en la administración de Adriana Magali Matiz.

El secretario de Cultura del Tolima, Alexander Castro, ha disfrutado de viajes internacionales con dinero público, acumulando gastos que oscilan entre 35 y 43 millones de pesos en viáticos. Sin embargo, tras estos costosos desplazamientos, el departamento sigue esperando resultados concretos que justifiquen semejante derroche.

Castro es el hombre de confianza de la gobernadora Adriana Magali Matiz, el funcionario que le habla al oído, el más cercano. Tanto así, que cuando la mandataria seccional salió del país en viaje oficial, lo dejó como gobernador encargado, pasando por encima de otros secretarios con mayor trayectoria, más experiencia y más años de lealtad en ‘Barretismo’. Una muestra clara de quién manda y a quién se protege.

Turismo de lujo con dinero de los tolimenses

El ‘Barretista pura sangre’, ha viajado en un año y escasos meses en el cargo a países como a España y Estados Unidos con el supuesto objetivo de promocionar el Tolima en escenarios internacionales. En enero de 2025, asistió a la Feria Internacional de Turismo (FITUR) en Madrid, y tiempo atrás, en octubre de 2024, viajó a Norteamérica para ‘promover el turismo de salud’. Pero más allá de fotos y discursos, no hay una sola evidencia de que estos viajes hayan dejado algún beneficio tangible para el departamento.

¿Cuántos turistas llegaron al Tolima después de su paso por FITUR? ¿Cuántos inversionistas de salud han puesto un solo peso en la región tras su visita a EE.UU.? ¿Dónde están los contratos, convenios o proyectos que justifiquen semejante gasto? Hasta ahora, todo indica que lo único que ha conseguido el secretario de Cultura es pasear con recursos públicos.

El despilfarro que nadie quiere explicar

Cada viaje internacional del secretario del gobierno de Matiz, ha implicado tiquetes, hospedaje, alimentación, transportes y viáticos generosos pagados por los tolimenses Mientras los artistas y gestores culturales del Tolima deben mendigar apoyo, el funcionario parece más interesado en recorrer el mundo a costa del erario.

Con lo que se ha gastado, se podrían financiar decenas de procesos culturales, becas para creadores, apoyo a festivales, inversión en bibliotecas o proyectos de arte comunitario. Pero en lugar de eso, el dinero terminó costeando la vida de diplomático de un funcionario que no rinde cuentas, que no entrega resultados y que, amparado por su cercanía con la gobernadora, sigue blindado, protegido e intocable.

El mutismo complice de la Gobernación ante el derroche

Adriana Magali Matiz guarda silencio. La misma que prometió transparencia, y eficiencia, ahora protege a su hombre de confianza, lo premia con encargos de poder y le permite seguir viajando mientras el departamento se hunde en el olvido cultural. El Tolima no necesita más burócratas viajeros ni ‘Barretistas’ mimados. El departamento necesita empleados que trabajen, rindan cuentas y devuelvan cada peso invertido en ellos con acciones reales.

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