Opinión

Mamola al clan de lo Hurtado y su agresión a las mujeres, su candidato: un inhabilitado, Bermúdez

Aquí no se trata de peleas entre mujeres. No se trata de ideologías ni de partidos.

Por: Jose Baruth Tafur Gutiérrez. Abogado – Especialista, Universidad Externado. Maestrante en Comunicación Política, Universidad Externado.

Advertencia: los comentarios aquí expresados son de exclusiva responsabilidad de su autor y en nada compromete a este medio de comunicación.


En un país donde se debe priorizar el respeto, resulta increíble escuchar a una mujer defender a su hermano, el jefe del clan Hurtado, tratar a las mujeres con palabras descalificativas, porque ahora también en sus discursos les dicen “tontas”, y lo hacen sin siquiera sonrojarse. Es así como lo dijo Andrés Hurtado, exalcalde de Ibagué y máximo exponente del “clan familiar” que hoy pretende seguir gobernando como si esto fuera una herencia y no una democracia.

Lo preocupante ya no es que lo haya dicho, sino quién sale a defenderlo: su hermana, la misma que anda acompañando a un candidato inhabilitado a las atípicas de Melgar. Resulta que no bastaron los escándalos en Ibagué, ahora quiere ser representante a la Cámara. ¿Sí representa a los tolimenses con semejantes prontuarios familiares, como es el caso del escándalo en Ibagué del puente fantasma de la 60?

Es así como la hermana del clan Hurtado, quien en vez de mostrar algo de sororidad o empatía con las mujeres que son víctimas de violencia, prefirió intentar maquillar el insulto con más ruido, frases rimbombantes y un cinismo que da vergüenza ajena. Según la hermana de quien tiene un proceso por peculado por uso (fiesta del estadio en Ibagué), las palabras de su hermano fueron “sacadas de contexto”. Claro, seguramente cuando él dijo “las mujeres son tontas”, realmente quiso decir otra cosa. ¿Será que lo que les incomoda es que son seres humanos maravillosas, inteligentes y, por ello, les incomodan? El típico contexto invisible que solo entienden los que se creen dueños del poder… y del idioma.

Y como si fuera poco, en otro espacio y en presencia de mujeres, en vez de pedir perdón o reconocer el error, la hermana de Hurtado contraataca con un grito de batalla que raya en lo grotesco: “Una mujer gobernante de este departamento dijo Mamola. Y yo hoy quiero decirle: le vamos a hacer Mamola.” Qué empoderamiento tan retorcido. Qué manera tan elegante de decir que van a destruir a otra mujer solo por atreverse a gobernar. ¿Sororidad? ¿Empatía? ¿Representación femenina? Nada de eso cabe en este tipo de discursos, donde lo importante no es el género, sino el apellido. Porque en la política del clan Hurtado no se trata de mujeres apoyando mujeres; se trata de Hurtado defendiendo a los Hurtado, caiga quien caiga y se diga lo que se diga.

Pero claro, mientras se insultan mujeres, se burlan de sus luchas y se mandan a hacer “Mamola”, hay algo que convenientemente se pasa por alto: la situación jurídica de su ficha, Francisco Bermúdez, el candidato a la Alcaldía de Melgar, quien, según el Consejo Nacional Electoral —que avocó conocimiento e inició el proceso—, estaría inhabilitado para aspirar. Silencio absoluto. Porque en esta familia, los insultos son públicos, pero las ilegalidades, mejor en privado.

Aquí no se trata de peleas entre mujeres. No se trata de ideologías ni de partidos. Se trata de dignidad, de respeto y de una lucha histórica que no merece ser pisoteada por caudillos de apellido ruidoso y discursos vacíos. Porque si algo ha demostrado este país es que las mujeres ya no callan, ya no tragan entero y, sobre todo, ya no votan por los que las desprecian.

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