Opinión

Ojo Chaparral, Cajamarca, Melgar: ¡Nos robaron y aún quieren el micrófono!

Y lo más insultante es que ahora muchos de esos mismos personajes quieren volver a ser “opción”.

Por: Jose Baruth Tafur Gutiérrez. Abogado – Especialista, Universidad Externado. Maestrante en Comunicación Política, Universidad Externado.

Advertencia: los comentarios aquí expresados son de exclusiva responsabilidad de su autor y en nada compromete a este medio de comunicación.

“Fui traicionado por personas en quienes deposité mi confianza”, dijo Luis H. Rodríguez, como quien se lamenta tras un episodio de novela barata. Lo hizo ante los medios, en un acto de arrepentimiento. Diez años de generaciones de jóvenes que, si no fuera por su equipo que lo rodeó, muy seguramente la historia de muchos ibaguereños sería otra… Si no fuera porque lo dice un hombre condenado por corrupción, rodeado según él, de una manada de Judas, le creería.

Pero no, señor Rodríguez. Aquí no hay traición, hay complicidad. Aquí no hay sorpresa. No, Dr. Luis H., usted no fue víctima de traidores: usted fue parte de un engranaje que funcionó con precisión milimétrica para desangrar a Ibagué. Le cobraron la factura, y tarde. Porque lo que usted llama traición, la justicia lo llama delito. Y lo que le pasó debería ser solo el tráiler de lo que les espera a todos los recicladores de presupuesto, a esos que hablan de salvadores como el exalcalde Andrés Hurtado, que de manera descarada se hurtaron los sueños de puentes como el que hoy es llamado el “puente fantasma de la 60”. Sí, el mismo que tiene un proceso por, aparentemente, utilizar el estadio para hacer fiestas privadas, claro está, acompañado de su cómplice: el que está vinculado con la Alcaldía de Ibagué como director de Cultura.

Y hablando de reciclaje, miremos quiénes se están uniendo. El panorama no es alentador: Andrés Hurtado sí, el “ingeniero” del puente fantasma y del acueducto eterno que nunca termina de fluir agua potable, todo esto en Ibagué  ahora recorre municipios como Chaparral como si su gestión no hubiera sido un monumento al abandono. ¿A qué fue? ¿A hablar de desarrollo? ¿Con qué cara? ¡Con la misma con la que dejó la malla vial en ruinas en la capital tolimense! ¿Y ahora, en cofradía con un candidato de amarillo de Melgar, quieren repetir la historia… pero para Melgar?

Pero lo mejor viene cuando uno ve con quién se toma las fotos: con Hugo Arce, exalcalde de Chaparral, imputado por irregularidades en la contratación de kits alimenticios durante la pandemia. Es decir, mientras el pueblo tenía hambre, él firmaba contratos con sobrecostos. Y si eso ya parece grotesco, súmele al exalcalde de Cajamarca, Julio Roberto Vargas, también imputado por transferir más de mil millones de pesos a una empresa sin contrato.

Lo triste es que, mientras se acomodan para la foto y ensayan discursos de redención, la gente sigue sin agua, sin pavimento, sin oportunidades. Ibagué, Chaparral, Cajamarca… todas con algo en común: fueron gobernadas por gente con procesos por presunta corrupción, porque vieron el dinero del pueblo como un botín.

Y lo más insultante es que ahora muchos de esos mismos personajes quieren volver a ser “opción”. Con discursos de perdón, con poses de víctima y con un cinismo que ya raya en la obscenidad. No, no podemos seguir creyéndoles. No podemos permitir que la corrupción tenga más vidas que un gato y más micrófonos que la ciudadanía honesta.

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