Opinión

Quienes simpatizan con Abelardo De La Espriella en Salvación Nacional podrían reflexionar

Y en política, como en la vida, la coherencia no siempre es la decisión más cómoda.

Por: José Baruth Tafur G.

Abogado Especialista en Marketing Político у Estrategias de Campaña. Maestrante en Comunicación Política.

Advertencia: los comentarios aquí expresados son de exclusiva responsabilidad de su autor y en nada compromete a este medio de comunicación.

En política, la coherencia no es un tecnicismo académico. Es la correspondencia entre lo que creemos y lo que hacemos. Entre el liderazgo que admiramos y el proyecto político que respaldamos. Entre los principios que defendemos en conversaciones privadas y la decisión que tomamos frente al tarjetón.

En ese orden de ideas, no sería coherente que quien encuentre afinidad con Abelardo de la Espriella, de Salvación Nacional en el Tolima, debería estar con el logo de Uribe. Dicho planteamiento surge debido a que en escenarios regionales aparecen coaliciones amplias como Salvación Nacional que, en algunos territorios, incluyen respaldos de colectividades como el Partido de Hurtado en el Tolima, y es ahí donde surge una pregunta legítima para el elector: ¿qué pesa más, la figura que simpatizo o la estructura política que la respalda?

No se trata de descalificar alianzas la política es, por naturaleza, construcción de acuerdos, sino de preguntarse si esas alianzas reflejan realmente la identidad ideológica que el votante cree estar apoyando. En el Tolima encontramos dos partidos que tienen claro, y es parte de su columna vertebral, la seguridad, y son el Partido Conservador y el Centro Democrático.

La coherencia implica revisar trayectorias, examinar respaldos y entender que un liderazgo no existe en el vacío: se mueve dentro de partidos, equipos y estructuras. Es así. Cuando un ciudadano siente afinidad con una línea política determinada, lo lógico es preguntarse qué proyecto la representa con mayor claridad y continuidad.

En democracia, nadie está obligado a votar por tradición ni por consigna. Pero sí vale la pena votar con conciencia de lo que se está respaldando, y es la seguridad, la institucionalidad. Si un elector se identifica con una visión política concreta, lo coherente es analizar cuál opción encarna de manera más directa esa visión.

En este caso debería ser coherente votar por el CD o el Partido Conservador que por Salvación Nacional, que tiene de aliado en el Tolima al clan Hurtado.

Porque al final, el voto no es solo un acto de simpatía. Es una declaración de principios.

Y en política, como en la vida, la coherencia no siempre es la decisión más cómoda… pero casi siempre es la más clara.

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