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¿Servicios fraudulentos? Usuaria en Ibagué denuncia que Movistar ofreció un plan ‘ilimitado’ y terminó sin internet

Lejos de recibir una disculpa o una solución, una funcionaria de la oficina le informó que el plan era limitado y que la información brindada por el asesor telefónico era falsa.

la redacción de Conlaverdad.com llegó una denuncia que pone al descubierto las prácticas cuestionables con las que operan las grandes empresas de telecomunicaciones. Cansada de cobros hormiga que mes a mes inflaban su factura con incrementos, una usuaria de Movistar decidió reclamar el valor de su servicio, sin imaginar que caería en una trampa comercial peor: una falsa promesa de datos ilimitados que terminó en menos de veinte días, dejándola incomunicada y acorralada bajo la única salida que la compañía sabe ofrecer: cámbiese de plan y pague más.

El viacrucis de esta ciudadana comenzó hace exactamente un mes, cuando las recurrentes alzas en su recibo la obligaron a exigir explicaciones. En medio de la llamada, un asesor de la compañía encontró la fórmula perfecta para retenerla: le ofreció un plan ligeramente más económico bajo un gancho irresistible y determinante para su decisión: el servicio, aseguró el empleado, contaría con datos completamente ilimitados.

Confiando en la palabra del representante de la empresa y de buena fe, la usuaria aceptó el cambio. El nuevo pacto comercial comenzó a regir formalmente el pasado 2 de agosto, día de corte. Todo parecía marchar en orden hasta que, de manera abrupta, el 20 de agosto, la afectada no tuvo más servicio.  La usuaria intentó comunicarse desesperadamente al canal de atención telefónica al cliente habilitado *611, pero se estrelló contra un muro de silencio; nadie contestó jamás sus llamadas, convirtiendo el soporte técnico en una línea fantasma.

Ante la negativa digital, no le quedó más remedio que acudir de manera presencial a una de las oficinas físicas de Movistar en Ibagué. Allí, lEn pocas palabras, la usuaria había sido asaltada en su buena fe por una empresa que premia la mentira institucionalizada.

Pero el atropello no terminó ahí. Como «única solución» a la falla y al engaño la asesora le ofreció una nueva propuesta: migrar a un plan de 69.900 pesos, un servicio desproporcionado y costoso que la ciudadana terminó rechazando por golpear drásticamente su bolsillo.

Lo ocurrido con esta usuaria no es un error operativo aislado; es el reflejo de un modus operandi donde la desinformación es la herramienta de ventas y el consumidor queda completamente desamparado. En Movistar, la regla parece ser clara: asaltar la buena fe del ciudadano, dejarlo sin servicio, ignorar sus reclamos y obligarlo, bajo la presión del cautiverio comercial, a pagar más por un servicio que nunca cumple lo prometido.

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