
Tubería del río Cocora colapsa: Acueducto Complementario ‘Obra del Siglo’, “La gran mentira”
Multimillonario detrimento patrimonial y no pasa nada.
Por: Edgar Antonio Valderrama Zabala
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El hecho ocurrió en las propias narices de la Contraloría General de la República que efectuaba nueva auditoría a las obras del acueducto complementario, plan que supera inversiones por más de 250 mil millones de pesos y acumula años de remiendos e improvisaciones. Además, califican el hecho como “la nueva prueba de corrupción e ineptitud que ha campeado impune en esta obra”. La veeduría VAPI denunció que la tubería solo transporta entre 200 y 250 litros por segundo, pese a que la concesión es de 1009 litros por segundo, porque la tubería colapsa cada vez que se intenta aumentar el caudal y aseguró que pidieron el acompañamiento de la Personería de Ibagué para evidenciar “la lamentable condición de esas obras, destacando la inexistencia de macromedición y la muy escasa cantidad de agua conducida”.
Se señala que existe un “profundo silencio” frente a la situación y cuestionan que se levantara un acta “sin ninguna verificación objetiva”, en la que se afirmó que el volumen de agua conducida era “considerable”, pese a que, según VAPI, esto no corresponde a la realidad. También reprochan a los órganos de control por basarse solo en documentos y no en inspecciones técnicas serias, opinando que han insistido en revisar integralmente la bocatoma, el desarenador, la línea de aducción, la macromedición de captación, la línea de conducción hacia la Planta de Tratamiento de Agua Potable de Boquerón y la de La Pola, frente a lo cual solo han recibido respuestas evasivas.
La denuncia sostiene que el “acueducto complementario funcional” no existe en la práctica y que a los habitantes de la Arboleda del Campestre se les prometió, a través del IBAL, que serían beneficiarios. Ahora, según VAPI, la misma alcaldesa les informó que no harían parte de este acueducto y continúan tomando aguas contaminadas derivadas del río Combeima, de las bocatomas Guadaleja y El Sillón, así como de las concesiones de los canales Laserna y El Aceituno a la planta de tratamiento conocida como PTAP Arboleda, manifestando: “Hoy nos encontramos a la espera de un nuevo informe de auditoría de la Contraloría General sobre esas obras; auditoría que se encuentra en plena ejecución y que se gestó gracias a la denuncia de un concejal que desmintió el relato del gobierno y del IBAL”.
Ibagué afronta riesgo de desabastecimiento y problemas de salud por deficiencias en la gestión del agua. “La ciudad real, la que a diario sufre de bajas presiones, de pérdidas de agua superiores al 50%, de guettos hídricos como el de Arboleda Campestre y de la lenta muerte de sus ríos por la ausencia de un verdadero alcantarillado, son evidencias del deplorable juego que es el llamado acueducto complementario. La ciudad se asoma con peligro al abismo de una crisis, por cuenta de la corrupción y la ineptitud en el gobierno de Ibagué”. Curioso es que hace 7 meses El Concejo de Ibagué, entidad que debe hacer control político al Gobierno, sorprendió al negar la proposición del concejal Andrés Zambrano, quien pidió una auditoría total a las obras. La proposición era para que la Contraloría General de la Nación tomara el control fiscal de la obra, con una auditoría especial en el marco de sus facultades, pero, la bancada del régimen la rechazó
La Contraloría publicó un letal informe de auditoría sobre el Acueducto Complementario que da al traste con la supuesta “Obra del Siglo”. El documento de 290 páginas, del ente de control revela múltiples irregularidades, que tienen que ver con sobrecostos, obras que pagaron pero nunca se hicieron, escaso tratamiento del agua, fallas constructivas, tercerización ilegal, y destinación indebida de los recursos, señalando que algunas obras no funcionan o lo hacen a media máquina. Entre ellas, el sistema de neutralización de cloro, y los tanques que reciben el agua cruda en la planta de tratamiento de Boquerón, espacios que resultan “inoperantes” por fallas en su construcción. En el sistema de circulación de cloro, la Contraloría detectó, instalaciones incorrectas de la bomba y falta de conexiones y accesorios y también de las válvulas. «Estas deficiencias impiden el uso efectivo de las obras en casos de emergencia, refutan condiciones técnicas contratadas y complican la seguridad operacional de la PTAP Boquerón” y desmonta por completo el relato de la alcaldesa Aranda y los gerentes del IBAL, desde octubre de 2024, cuando inauguraron y supuestamente entregaron funcionando la “Obra del Siglo”.
La Contraloría identificó que a los tanques y reactores de la planta de tratamiento en Boquerón ingresa más agua de la que se puede tratar, lo que pone en duda la calidad del líquido que ofrece el Acueducto a las comunas 12 y 13. Ante la falta de un vertedero para descargar el agua sobrante, se instaló una válvula que impide el ingreso rebosado del líquido. “Lo anterior permite advertir que la estructura de entrada y sus elementos accesorios no prestan un servicio eficiente para el correcto ingreso del agua cruda a ser tratada en Boquerón” y advierte; la vida útil de los accesorios del Acueducto Complementario, que debe ser de 25 años, se podría reducir. Según la entidad, el tratamiento de una mayor cantidad de agua de la prevista, lleva a un deterioro prematuro y reduce la vida útil del acueducto. “Se induce un desgaste temprano de equipos como bombas, válvulas y motores, aumentando costos de mantenimiento e incrementa el riesgo de fallas mecánicas y genera mayor consumo energético”.
Las obras infringieron las especificaciones legales, exhiben deficiencia en su calidad y funcionalidad o simplemente nunca se hicieron, generando detrimento patrimonial de $5.606 millones. “Debido a una gestión fiscal antieconómica e ineficiente, que se configura como resultado de una conducta omisiva de no exigir el cumplimiento de lo pactado por parte del supervisor del IBAL y de la interventoría, se refleja en una inadecuada labor de control respecto a la verificación de obra ejecutada y de una conducta activa al aprobar, ordenar y pagar las prestaciones que no se recibieron y no se ejecutaron acorde con las especificaciones técnicas contratadas”. En el informe afirma la Contraloría, se destaca un detrimento patrimonial de $864 millones por el pago para la instalación de entibados en las obras del Acueducto Complementario. Si bien se pagaron por 18.539 m² de estas estructuras, la cantidad real habría sido muy inferior y tasó un detrimento patrimonial de $8.271.568.416, debido a 16 hallazgos fiscales, disciplinarios y administrativos, por lo que solicitará la apertura de una indagación preliminar. La entidad pide indagar a quienes ejecutaron, supervisaron y vigilaron contratos por $44.065 millones, celebrados entre 2022 y 2024, teóricamente para acabar el Acueducto Complementario.


