Opinión

Ibagué al borde del colapso

Años de nefasta gestión, corrupción y desinterés sumergen  la ciudad en una crisis sin antecedentes.

Por: Edgar Antonio Valderrama

Advertencia: los comentarios aquí expresados son de exclusiva responsabilidad de su autor y en nada compromete a este medio de comunicación.

Pareciera que estamos condenados. Los mismos de siempre, las bandas perpetuas que han hecho de nuestra región un campo donde sus privilegios personales reinan sobre el bienestar de la mayoría de la población. La lista de problemas es eterna: huecos por por dondequiera, con patético  deterioro de las principales calles y avenidas, basuras por todas partes, alcantarillas tapadas; deficiencias en el alumbrado público en las noches, creando zonas oscuras inseguras; congestión vehicular, vías sin señalización y convertidas en parqueaderos públicos, pésima semaforización, robos, hurtos, deplorables y costosos servicios públicos, bandidaje, agresiones, homicidios,  presencia de grupos delincuenciales, microtráfico; corrupción, falta de transparencia, contratos amarrados, ausencia de políticas públicas serias; contaminación, pérdida de zonas verdes, oras a medio hacer, construcciones sin control, altos índices de desempleo, pobreza, indigencia,  desigualdad, falta de oportunidades. Es la síntesis de una verdad irrefutable.

Si continuamos así, el colapso será inmenso. Vamos hacia un abismo del que será casi imposible salir. Para evadir esta catástrofe, se requiere un cambio. Los problemas que aquejan a Ibagué y al Tolima son el resultado de la anarquía, las malas decisiones, el desgobierno y la  corrupción. Es urgente, apremiante, inevitable,  romper con este patrón de gestión ya que no resuelve los problemas con la misma concepción que los creó. Es forzoso que el  ciudadano pase de ser simple espectador a protagonista de su propia historia. La gente, está cansada de que nada funcionen. Se requiere  un cambio y que su  concepto, su opinión cuente, no ser solo auditorio, quiere ser parte de las decisiones que afectan sus vidas.

Es hora de articular fuerzas y construir un propósito común que permita superar los desafíos presentes y edificar la historia que merecemos. Poseemos la fuerza de la gente, la sapiencia de nuestros ancestros y la esperanza de un futuro mejor. Es indispensable la unión, para enfrentar y derrotar los cuadrillas politiqueras que agobian el territorio y construir una capital y un departamento donde todos tengamos cabida. Hay  que actuar, dar el pecho,  expresar, plantear y proceder. Es hora de rechazar el desgobierno, los desaciertos, las torpezas  y exigir que los funcionarios trabajen para el bienestar de la gente, por eso les paga con los recursos que entrega generosamente el ciudadano por costosos impuestos. Es tiempo de generar un bloque de rebelión que sea capaz de derrotar el Barretismo y su retoño bastardo, el Hurtadismo. No podemos seguir generando fraccionamientos por pretensiones personales que solo favorecen a los politiqueros. Las disputas partidistas y los intereses personales no tienen cabida en este momento. Es hora de dejar a un lado los títeres de políticos corrompidos y proceder a la búsqueda de hombres y mujeres que realmente se dediquen a gobernar para todos los tolimenses e ibaguereños. Será mucho pedir.

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