Política

Presencia del esposo de la alcaldesa de Ibagué en acto del CD desata polvareda por posible ruptura con el hurtadismo

La aparición del esposo de la alcaldesa con el uribismo encendió la mecha:¿recomposición política o traición al hurtadismo?

Toda una polvareda se armó este fin de semana en Ibagué, por cuenta de la presencia de Juan Arturo Gutiérrez, gestor Social del Municipio, en compañía de su hijastra Isabela Buendía, en un evento político organizado por el representante a la Cámara Carlos Edward Osorio, del Centro Democrático, y que contó con la participación del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay.

La imagen de Gutiérrez en primera fila, en medio de las banderas del Centro Democrático, fue suficiente para desatar una tormenta política. No por su presencia, sino por lo que simboliza. Porque no se trata de un ciudadano más: es el esposo de la alcaldesa Johana Aranda, lo que bastó para reafirmar los rumores sobre una ruptura inminente con el hurtadismo, el grupo político que lidera el exalcalde Andrés Fabián Hurtado, presidente del Partido de la U en el Tolima y artífice de la candidatura de la bacterióloga a la Alcaldía de la ciudad.

El remezón fue inmediato. ¿Qué hace el esposo de la alcaldesa acompañando a uno de los líderes del uribismo, cuando en la ciudad todos reconocen a la familia Gutiérrez Aranda como las ‘marionetas’ del ingeniero Hurtado? ¿Es este el primer síntoma visible de un distanciamiento con el partido que la llevó al poder? ¿Está Aranda moviendo fichas para asegurar gobernabilidad en lo que queda de mandato, mientras en su administración aún sobreviven vestigios del hurtadismo?.

Recomposición o traición: algo se mueve en la Alcaldía


Aunque no hay una irregularidad jurídica aparente por la aparición del gestor Social al acto, políticamente el movimiento fue inesperado. “Hay un inconformismo evidente que ha venido creciendo dentro del CD por la escasa reciprocidad de la alcaldesa con quienes dieron el q al y apoyaron su candidatura”, señaló un analista consultado por ConLaVerdad.com quien pido reserva. Y agregó: “Lo de este fin de semana podría leerse como un intento por recomponer puentes, una señal que algo se empieza a negociar”.

Según el mismo analista, la aparición del gestor Social ocurre justo cuando en la Alcaldía se han registrado cambios de gabinete, con salidas y rotaciones de hurtadistas triple ‘A’. A eso se suman declaraciones recientes de la propia mandataria y de su esposo, en las que reconocen públicamente que “una cosa es la política y otra la gratitud”, dejando ver que los lazos con el hurtadismo podrían estar enfriándose. Una señal que la administración Aranda estaría buscando alternativas distintas al liderazgo del ingeniero, incluso coqueteando con sectores que decidieron no respaldarlo para la Gobernación.

El silencio de la alcaldesa ha sido interpretado por algunos como estrategia calculada; otros lo ven como una muestra de debilidad o dependencia de los acuerdos internos. Lo cierto es que el ambiente está enrarecido y los movimientos dentro de la Alcaldía, con la salida de funcionarios cercanos a Hurtado, no hacen más que alimentar la tesis de que algo se rompió.

¿Una jugadita al estilo ‘Choco’?

La maniobra no es nueva en la política tolimense. Algunos la comparan con la del excongresista José Elver Hernández, ‘Choco’, célebre por colocar “huevos en distintas canastas” para no romper con ninguno de sus aliados, pero tampoco seguir arrodillados. La administración Aranda parece estar ejecutando ese mismo libreto: mantiene formalmente sus vínculos con el Partido de la U, mientras tantea terreno con el Centro Democrático. La mandataria estaría replicando el modelo: lealtad formal con Hurtado, pero seguir tejiendo hilos con el CD para no quedarse sin respaldo si el barco hurtadista comienza a hundirse.

El reacomodo no es menor. Los sectores del CD en el Tolima, liderados por Carlos Edward Osorio y Felipe Ferro, vienen aumentando la presión sobre Aranda, exigiendo buenas cuotas políticas. Y mientras tanto, desde el hurtadismo se observa en silencio, con recelo, cómo la mandataria comienza a mover su ajedrez sin consultar a nadie.

¿Giro o cálculo?

Lo que hasta hace unos meses era impensable hoy se vuelve plausible: una administración nacida del corazón del hurtadismo, fortaleciendo lazos con el uribismo. ¿Es una ruptura silenciosa? ¿Una estrategia para no perder respaldo mientras se tambalean los pactos internos? ¿O simplemente la confirmación que, en Ibagué, la política ya no se mueve por lealtades sino por conveniencia?

Lo cierto es que nadie se pone la camiseta sin una intención detrás. Y la presencia de Juan Arturo Gutiérrez en ese evento es más que simbólica: es una advertencia. Algo se está cocinando en las entrañas del Palacio Municipal. Algo que, de consolidarse, podría dejar fuera de juego al mismo hombre que empujó a Aranda hasta el primer cargo del municipio.

La recomposición está en marcha. Y en medio del silencio de la alcaldesa, cada movimiento, cada aparición pública, cada gesto, se convierte en un mensaje cifrado.

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