
IBAL adjudicó millonario contrato para intentar hacer funcionar el Tanque Sur cinco años después de su construcción
Aunque el Tanque Sur está construido, no puede entrar en funcionamiento porque falta un tramo de tubería que permita conectarlo al sistema de acueducto y distribuir el agua.
Conlaverdad.com conoció en exclusiva, los últimos movimientos que han rodeado la puesta en marcha del Tanque Sur, una obra del Acueducto Complementario de Ibagué, ubicado en el sector de Miramar / La Florida, zona sur de la ciudad, el cual fue construida y recibida hace cinco años, pero que está listo para convertirse en un elefante blanco, dado que todavía no presta el servicio para el que fue concebida.
Lo más reciente, y hasta ahora desconocido, pero que revela esta este medio de comunicación, es que la Empresa de Acueducto y Alcantarillado, IBAL, tuvo que adjudicar un nuevo contrato millonario para ejecutar las obras que faltan y tratar de poner en funcionamiento la infraestructura, luego de los hallazgos encontrados por la Contraloría General de la República. Aunque el Tanque Sur está construido, no puede entrar en funcionamiento porque falta un tramo de tubería que permita conectarlo al sistema de acueducto y distribuir el agua. Por eso, el hecho de que la estructura esté terminada no significa que esté operativa. Para que funcione, debe completarse esa conexión con la red de distribución.
El nuevo contrato el tema más cuestionado durante la mesa de trabajo de seguimiento al plan de mejoramiento realizada el pasado lunes 28 de septiembre. En esa reunión se revisaron las acciones que debe adelantar el IBAL después de la actuación especial de la Contraloría General de la República sobre los contratos del Acueducto Complementario, entre ellos los relacionados con el Tanque Sur.
La obra fue contratada mediante el Contrato 074 de 2019 y quedó construida en 2021, durante la administración de Andrés Hurtado. El propio IBAL anunció entonces que el tanque, con capacidad para 2.000 metros cúbicos, serviría para garantizar agua potable a más de 25.000 ibaguereños de las comunas 12 y 13 y que recibiría agua tratada de la planta de La Pola para posteriormente conectarse con las redes del sur de la ciudad. Hurtado recibió la obra y tenía que lograr que entrara en funcionamiento. De hecho, en enero de 2021, cuando todavía avanzaba la construcción, el entonces alcalde presentó el Tanque Sur como parte de las obras de la Fase II del Acueducto Complementario y habló de una inversión de $2.500 millones.
Sin embargo, su gobierno terminó sin que la infraestructura estuviera operando plenamente. En 2022, la Empresa de Acueducto tuvo que adjudicar otro contrato, esta vez por cerca de $25.040 millones, para ejecutar las obras necesarias para la puesta en funcionamiento del Acueducto Complementario desde la bocatoma Cocora hasta la planta de tratamiento La Pola, así como las líneas de abastecimiento y distribución del Tanque Sur. Es decir, el tanque ya estaba construido, pero todavía se necesitaban obras adicionales para completar el sistema.
La administración de Johana Aranda recibió posteriormente el proyecto y tampoco logró poner el Tanque Sur en pleno funcionamiento. Ahora, cinco años después de su construcción, el IBAL vuelve a contratar para completar la infraestructura que todavía hace falta. Esa es la novedad que deja la reunión del 28 de septiembre y que pone nuevamente al,descubierto el costo de una obra que aún no cumple la finalidad para la que fue construida.
La Contraloría General de la República ya había advertido la gravedad del asunto. En su auditoría al Acueducto Complementario encontró que el Tanque Sur, pese a haber sido construido y recibido hacía más de cuatro años, no había entrado en operación y carecía de las conexiones indispensables con el sistema de conducción y distribución. El organismo de control incluyó el caso dentro de los hallazgos de una auditoría que estableció 20 hallazgos con presunta incidencia fiscal por más de $11.202 millones en el proyecto.
En el caso específico del Tanque Sur, el valor de la obra ronda los $2.429 millones. Y de acuerdo con lo expuesto en el seguimiento al plan de mejoramiento, existe un posible detrimento patrimonial cercano a los $2.500 millones asociado a esta infraestructura. El problema ya no es solamente que una obra permanezca sin funcionar: también se investiga qué pasó con los recursos invertidos en una estructura que, años después de haber sido recibida, todavía necesita nuevas obras para poder prestar el servicio.
Después de la actuación de la Contraloría, el IBAL dispuso llenarlo como una medida para proteger la estructura y evitar que se deteriorara. Incluso se ha utilizado agua transportada en carrotanques para llevar líquido hasta el tanque. Pero esa operación no convierte la infraestructura en un tanque funcionando para el sistema de acueducto: si el agua no puede salir hacia la red por la falta de la conexión necesaria, simplemente permanece allí almacenada. Ese punto es fundamental para entender lo que ocurre. El Tanque Sur no es un tanque que esté abasteciendo regularmente a los usuarios y que tenga un problema menor de mantenimiento. Es una estructura que necesita completar su conexión hidráulica para poder cumplir la función para la cual fue construida. La nueva contratación busca precisamente resolver esa parte pendiente.
Según lo explicado en la mesa del 28 de septiembre, el contrato que hace falta ya fue adjudicado. Su propósito es ejecutar el tramo de tubería que permitirá conectar el tanque con la red y avanzar hacia su funcionamiento. En los registros contractuales del IBAL aparecen además actuaciones relacionadas con la interconexión del Tanque Sur; entre ellas, un contrato de 2025 por $187,9 millones para el suministro de materiales especiales destinados a esa interconexión.
El problema también se extiende a los posibles usuarios que originalmente justificarían la infraestructura. El IBAL ha explicado que el Tanque Sur fue concebido para fortalecer el suministro en el Distrito 3 y atender zonas de expansión del sur. La empresa señaló desde 2021 que la estructura serviría para la interconexión con redes del barrio Ricaurte y para futuras expansiones hacia sectores como el aeropuerto y Picaleña. Pero mientras esas expansiones llegan, el tanque continúa sin cumplir plenamente su función. Y en el caso del Batallón Jaime Rooke, de acuerdo con lo explicado durante la reciente mesa de seguimiento, el IBAL tiene conducción hasta determinado punto, pero faltan obras que corresponden al propio batallón, razón por la cual tampoco se ha concretado allí el suministro desde esta infraestructura.
Lo que queda después de cinco años es una obra que costó miles de millones de pesos, que fue recibida por el IBAL, que debía integrarse al sistema de acueducto y que todavía necesita nuevas inversiones para poder cumplir su propósito. Ahora la ciudad tendrá que esperar que el nuevo contrato haga lo que varios años de administraciones y contratos anteriores no consiguieron: poner a funcionar el Tanque Sur.



