Opinión

Feliz cumpleaños, corrupción: con torta y velitas

En este escenario queda en evidencia el actuar y el ejemplo.

Por: Jose Baruth Tafur G. Abogado-Especialista U Externado. Magister Comunicación Política U Externado.

Advertencia: los comentarios aquí expresados son de exclusiva responsabilidad de su autor y en nada compromete a este medio de comunicación.

Lo más hermoso de este aniversario es ver cómo los herederos políticos del grupo que prometió la gran obra maestra de la ingeniería invisible, el puente de la calle 60 en Ibagué, siguen demostrando su creatividad. Mientras la obra sigue siendo un fantasma, ellos han encontrado nuevas formas de usar las instituciones públicas.

No bastó con el presunto peculado por el uso de la fiesta en el estadio, dirigida por el hoy tan conocedor de la cultura, con sapiencia en el arte y el saber, quien actualmente ocupa el cargo de libre nombramiento y remoción como director de Cultura del municipio de Ibagué, Alejandro Ortiz. Ahora hasta el WhatsApp del IMDRI sirve para convocar a los ciudadanos… y a los contratistas. Pero no para hablar de avances en la recreación y el deporte de los ibaguereños, sino para invitar al cumpleaños del concejal hurtadista: el mismo que utiliza la investidura del partido Centro Democrático para ocupar la curul en el Concejo, pero que, sin ruborizarse, acompaña a su jefe político del Partido de la U.

¡Porque aquí las prioridades son claras!

Mientras el dinero del puente fantasma parece haber tomado un desvío más largo que la vía que iba a transformar la movilidad, esa que nunca se construyó, el equipo de gobierno sigue firme en su misión de garantizar que los eventos importantes de impacto a la ciudadanía (como los cumpleaños de sus amigos políticos) no pasen desapercibidos. Que no haya puente, pero que no falten la torta y la piñata.

En este escenario queda en evidencia el actuar y el ejemplo. Podríamos pensar en una solución creativa: ya que las fiestas, los piques y los contratos fallidos parecen ser la marca del gobierno continuista, podríamos declarar la calle 60 como un ‘corredor turístico del recuerdo’. Sí, del recuerdo de lo inexistente y lo hurtado, como los sueños. Un lugar donde los ciudadanos puedan tomarse selfies con el ‘puente que nunca fue’, el puente fantasma y luego asistir a una conferencia magistral sobre cómo burlarse de la ciudadanía y demostrar la falta de planeación con elegancia y sin sonrojarse.

Así que, mientras esperamos la obra, hagamos un brindis. Alzando las copas, con el brazo extendido y la sonrisa despampanante en el rostro, un brindis. No por el progreso, ni por la movilidad, ni por la transparencia… sino porque en Ibagué, si algo se construye con firmeza, es el legado de la improvisación y el uso de la institución con fines personales y descarados. ¡Salud! Por el cumpleaños del puente fantasma de la 60 y ¡salud! al concejal Giovanni Martínez.

Informarle que desde el IMDRI estarán pendientes de tan imperdible agasajo.

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