Política

Reyes y Mora arremeten contra Olga B., pero no abandonan el Partido Liberal

La renuncia de Mauricio Jaramillo al Partido Liberal del Tolima removió las viejas estructuras de poder en una colectividad desgastada, pero aún decisiva en la política regional. En medio de la crisis, el diputado Carlos Reyes y el concejal de Ibagué, Javier Mora, quienes anunciaron que seguirán en el partido, pero no sin lanzar duras críticas a la dirigencia nacional y, de paso, a la nueva jefa liberal del departamento: la representante a la Cámara, Olga Beatriz González.

Reyes y Mora, durante años beneficiarios de la hegemonía jaramillista, no solo respaldaron la salida del exsenador, sino que justificaron su renuncia como respuesta al aval otorgado por César Gaviria al candidato Gentil Gómez en las elecciones atípicas de Melgar.Se marginó a las bases y se desconocieron las decisiones de los directorios departamental y municipal”, argumentaron en un comunicado conjunto.

Sin embargo, en su crítica silencian una parte clave del episodio: tanto Reyes como Mora, aunque sin hacerlo público, querían respaldar a Francisco Bermúdez, aspirante apoyado por la Alianza Social Independiente, el Partido de la U y el exalcalde de Ibagué, Andrés Hurtado. Un gesto que los acercaba al exmandatario capitalino, a quien el liberalismo ortodoxo ve como adversario natural.

El diputado y el concejal no dudaron en disparar contra Olga B.. Le reprochan su protagonismo dentro del partido y su cercanía con Gaviria, pese a que en los hechos han gozado de su respaldo.

El liberalismo tolimense llega fracturado al proceso legislativo de 2026. La salida de Jaramillo no terminó con la división interna: apenas la dejó al descubierto. El control del partido en el departamento quedó en manos de Olga B., pero su liderazgo será constantemente desafiado por Reyes y Mora, quienes han hecho pública su inconformidad, pero se resisten a abandonar la colectividad.

Paradójicamente, mientras acusan a Gaviria de centralismo, clientelismo y de abandonar las banderas progresistas del partido, otros sectores dentro del liberalismo acusan a Jaramillo de lo mismo, pero en el ámbito local. La crítica que Reyes y Mora hacen a la dirección nacional bien podría aplicarse a su propio legado en el Tolima.

Con este panorama, las posibilidades del Partido Liberal de conservar su curul en la Cámara en 2026 son cada vez más inciertas. Los nuevos liderazgos claman por espacio, mientras las viejas glorias se aferran a un poder cada vez más débil y cuestionado. El liberalismo tolimense se debate entre la renovación o la ruina. Y por ahora, parece más cerca de lo segundo.

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