
Javier Mora y la memoria selectiva del liberalismo
Exigir explicaciones a quienes se van, por obvias razones, mientras se evitan las preguntas incómodas sobre quiénes siguen quedándose al mando del partido.
Por: José Baruth Tafur G. Abogado -Especialista en Marketing Politico y Estrategias de Campaña. Maestrante Comunicación Política.
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Javier Mora acusa a Camilo Delgado de buscar “excusas para irse del Partido Liberal”. Resulta bastante evidente el cinismo de quien lleva 16 años en el Concejo de Ibagué. ¿De verdad basta con descalificar a quienes cuestionan la colectividad? ¿Hasta cuándo las bases seguirán aplaudiendo mientras los mismos de siempre se mantienen en el poder? ¿Será que no se dan cuenta de que la política debe estar al servicio del pueblo y no convertirse en un privilegio para unos pocos?.
La memoria de Ibagué no puede borrarse a conveniencia. ¿Acaso olvidaron los escenarios deportivos inconclusos y la calle 42, completamente destruida durante el gobierno de Luis H. Rodríguez, convertida en un verdadero nido de roedores? Aquella administración quedó marcada por el escándalo de corrupción de los Juegos Nacionales, uno de los episodios más vergonzosos de la historia reciente de la ciudad, que derivó en condenas judiciales y sanciones disciplinarias.
Frente a ese pasado, el liberalismo tolimense debe hacer una autocrítica que también incluya la Gobernación de Delgado Peñón, durante cuya administración la Universidad del Tolima quedó con un déficit fiscal. Quienes han hecho parte de sus estructuras políticas deben entender que la ciudadanía no olvida y tiene todo el derecho a exigir explicaciones.
Esto no significa atribuir responsabilidades penales sin pruebas, sino exigir coherencia política. No se puede pedir lealtad a una colectividad mientras se elude el debate sobre sus errores, sus derrotas y la pérdida de confianza ciudadana.
Si las directivas han dado todas las garantías, como afirma Mora, ¿por qué, por debajo de cuerda, apoyaba a candidatos de otros partidos? ¿Por qué siguen marchándose dirigentes? ¿Por qué reducir las inconformidades a excusas en lugar de responderlas con hechos?.
Antes de preguntar por qué se van, Javier Mora debería preguntarse, de manera reflexiva, qué hacía mientras se saqueaban los recursos de Ibagué. Porque cuando una colectividad pierde liderazgo, representación y credibilidad, el problema no es solamente de quienes se marchan, sino también de quienes se quedan al mando.


