Opinión

Aumentó la soledad de Andrés Hurtado

Otros funcionarios que se rasgaban las vestiduras por Hurtado, como el gerente del IMDRI, Felipe Larotta, y el mismo Carlos José Corral, optaron por permanecer en el gobierno en medio de la crisis y cambiar de casa política

Por: Edgar Antonio Valderrama Zabala

Advertencia: los comentarios aquí expresados son de exclusiva responsabilidad de su autor y en nada compromete a este medio de comunicación.

El exalcalde, quien supone seguir siendo el mandatario de los ibaguereños desde las sombras, instalado en su oficina del Mall Terraza San Lorenzo, perdió por completo el manejo de la Alcaldía cuando su pupila, la misma a la que impulsó para llegar al cargo, entendió que no estaba dispuesta a asumir riesgos a costo cero, mientras su antiguo jefe, sin credencial ni competencia alguna, pretendía seguir tomando todas las decisiones.

Año y medio después del inicio del gobierno, Juan Arturo Gutiérrez y Alba Esther Ramírez, seguramente, le plantearon a Johana Aranda, luego de discutir con funcionarios y aliados, que había llegado el momento de renegociar las condiciones del pacto suscrito con Hurtado, el cual le permitió a la entonces secretaria de Salud Municipal quedarse con la Alcaldía. Quien fue funcionaria del IBAL durante varios años, gracias al voto de confianza que en su momento le brindó Carlos Edward Osorio, terminó encontrándose con un tesoro cuyo verdadero valor desconocía. Solo lo comprendió cuando empezó a concentrar el poder local, arrebatándoselo a quien durante años fue su amigo, aliado, promotor y jefe político. Aranda, sin importar los detalles del acuerdo político suscrito en 2023, terminó quedándose con todo.

Pasados ya varios meses desde el promocionado divorcio político entre el ingeniero y la bacterióloga, el resultado que esperaba la familia Gutiérrez Aranda no solo se ha cumplido, sino que incluso les ha generado mayores utilidades.

El IBAL, Infraestructura, Infibagué, Educación, Hacienda y Salud, por mencionar solo las ‘pechugas’ más carnudas de la administración municipal, son hoy del resorte exclusivo de la alcaldesa, quien ya no comparte el poder con nadie. Como consecuencia de ese reajuste, Hurtado no solo perdió el manejo de las decisiones, sino también amigos y aliados que se arandizaron, migraron hacia el grupo político que busca consolidar el proyecto Gutiérrez-Aranda y dejaron solo al ingeniero leridense.

Quienes se exhibían como los mejores amigos de Hurtado terminaron tomando otro rumbo por una coyuntura de poder. Más allá del debate personal, quedó claro que esos profesionales no responden a una ideología política, sino que respaldan el proyecto de Aranda por la necesidad de asegurar su estabilidad económica.

El más reciente de los ex amigos de Hurtado en dar el salto hacia ese proyecto fue Fabián Tinoco, quien lo acompañó desde que ocupó la Secretaría de Infraestructura en el segundo gobierno de Óscar Barreto y ahora llegó a la Secretaría de Movilidad como director Operativo, cargo que ya había ocupado en el pasado. Tinoco pasó por Infibagué, el SETP y la Secretaría de Infraestructura a nombre de Hurtado, y hoy llega al gobierno convertido en uno de los funcionarios más cercanos al proyecto político de Aranda.

Otros funcionarios que se rasgaban las vestiduras por Hurtado, como el gerente del IMDRI, Felipe Larotta, y el mismo Carlos José Corral, optaron por permanecer en el gobierno en medio de la crisis y cambiar de casa política. Leandro Vera, otro de sus leales colaboradores, fue sacado a gorrazos de la Alcaldía. Tras su salida, desconoció el liderazgo de la alcaldesa, aunque tampoco se encuentra cercano a Andrés Hurtado, ya que tomaron caminos distintos durante las elecciones presidenciales.

Sin poder, sin reconocimiento político, con un partido sin credenciales bajo su control y recibiendo misiles en redes sociales por los procesos judiciales que enfrenta, Andrés Hurtado seguirá en la brega, insistiendo en una candidatura a la Gobernación del Tolima, que se le esfuma luego de que, el pasado 30 de julio, el Juzgado Octavo Penal del Circuito anunció una condena de 30 meses, es decir, dos años y seis meses de prisión, en su contra por el delito de peculado por uso.

Luego de anunciar el sentido del fallo condenatorio, el juez realizó la audiencia de lectura de la sentencia, en la cual se conoció la pena que también le fue impuesta, por el mismo tiempo, al exgerente del Instituto Municipal para el Deporte y la Recreación (IMDRI), Alejandro Ortiz. El juez halló culpables a ambos exfuncionarios por utilizar el estadio Manuel Murillo Toro de Ibagué para realizar una fiesta privada del entonces mandatario, en marzo de 2021. «Deberán purgar físicamente la pena privativa de la libertad impuesta en el centro carcelario o penitenciario que para tal fin designe el Inpec. No obstante, atendiendo que en este caso no existe una sentencia condenatoria en firme y, de conformidad con los reiterados pronunciamientos de la Corte Suprema de Justicia, para el cumplimiento de la pena privativa de la libertad impuesta se librará la orden de captura una vez cobre ejecutoria esta decisión», argumentó el togado.

Por el mismo término, Hurtado y Ortiz fueron inhabilitados para ejercer cargos públicos. Además, el juez aclaró que el delito de peculado por uso no permite acceder a subrogados penales, por lo cual la condena deberá cumplirse en prisión.

Ahora bien, Hurtado anunció que radicará ante el Tribunal Superior de Ibagué el recurso de apelación para controvertir la decisión en su contra. Por su parte, la Fiscalía General de la Nación solicitó al Tribunal resolver oportunamente la segunda instancia, ante el posible vencimiento de términos previsto para octubre de 2026.

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