
La capacidad de reacción también gana elecciones
En los últimos días también se observó una mayor presencia pública de Iván Cepeda, con un incremento en sus apariciones en medios de comunicación y en actividades de contacto directo con los ciudadanos.
Por: José Baruth Tafur G. Abogado – Especialista en Marketing Político y Estrategias de Campaña. Maestrante Comunicación Política.
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En política no solo importa quién llega primero, sino quién tiene la capacidad de reaccionar cuando el escenario cambia. La historia electoral demuestra que muchas campañas se fortalecen después de una derrota parcial y que otras se debilitan tras una victoria que genera exceso de confianza.
Amarga sorpresa se llevaron los de la campaña de Iván Cepeda que proyectaba un resultado más favorable en la primera vuelta, incluso con la expectativa de ocupar el primer lugar o de quedar a una distancia muy reducida de la victoria definitiva. Sin embargo, el desenlace produjo un impacto político y mediático que obligó a replantear la estrategia.
La reacción comenzó a evidenciarse hace aproximadamente dos semanas. Desde entonces, la campaña de Iván Cepeda modificó parte de su narrativa, insistiendo en que no impulsará una constituyente y buscando transmitir un mensaje de tranquilidad a sectores que veían ese tema con preocupación, para así traer ese segmento. A ello se sumó un discurso enfocado en la vida y la protección ambiental, una medida de respuesta a la defensa que Abelardo de la Espriella ha hecho sobre el uso de las energías fósiles como un punto importante para la economía nacional.
En los últimos días también se observó una mayor presencia pública de Iván Cepeda, con un incremento en sus apariciones en medios de comunicación y en actividades de contacto directo con los ciudadanos. La estrategia parece orientada a recuperar terreno, ampliar su alcance y conquistar segmentos del electorado que aún permanecen indecisos; aunque, si bien es de resaltar que el votante en primera vuelta ya es un voto duro para ambas campañas.
Paralelamente, la campaña de Abelardo de la Espriella parece haber mostrado una menor capacidad de reacción después del resultado favorable obtenido en la primera vuelta. La percepción es que, tras consolidar una ventaja inicial, mantuvo una estrategia relativamente estable, sin generar cambios significativos para ampliar su base electoral o atraer con mayor intensidad el denominado voto blando.
No obstante, esa aparente ausencia de ajustes también tiene una posible explicación política: buena parte del respaldo de Abelardo proviene de un voto duro, compuesto por electores con una preferencia definida y una alta probabilidad de mantenerse fieles a su decisión en las urnas. Esa estabilidad puede convertirse en una fortaleza en una elección polarizada, aunque no elimina la necesidad de seguir persuadiendo a los sectores aún indecisos.
Al final, la elección no solo pondrá a prueba la solidez de las propuestas, que aunque mediáticas y polarizantes, van de la mano con la capacidad de cada campaña para adaptarse a un escenario cambiante. En política, reaccionar a tiempo puede ser tan importante como haber comenzado con ventaja.


