
Abelardo De La Espriella: Un peligro para democracia y para Colombia
Su promesa de alianzas alineadas con corrientes de ultraderecha internacional y su postura beligerante frente a gobiernos progresistas de la región preocupan por el impacto en las relaciones diplomáticas.
Por: Edgar Antonio Valderrama Zabala
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Los resultados de la primera vuelta de la elección presidencial en nuestro país originó una serie de reparos, como consecuencia de lo que puede ser el futuro administrativo de la nación y sobre todo el impacto que originaria en el sector más pobre de Colombia que conforma las grandes mayorías, al retroceder en las conquistas sociales logradas y la destrucción de la participación efectiva de la sociedad en la construcción de sus bases.
Para diversos sectores políticos y analistas, el candidato presidencial Abelardo De la Espriella representa un riesgo para la democracia y el equilibrio institucional del país por varias razones: Posturas autoritarias; Es criticado por su retórica de «mano de hierro» y su afinidad ideológica con líderes de derecha radical, lo que genera temores de políticas represivas o de recortes de libertades civiles y polarización extrema: sus propuestas amenazan la estabilidad democrática al fomentar la división insondable y buscar «destripar» a la izquierda en un país que aún intenta superar su conflicto armado.
Al ser considerado un outsider de extrema derecha, su posible llegada al poder causa incertidumbre sobre el respeto a la separación de poderes y el tratamiento de la oposición, además de una Política internacional confrontacional. Su promesa de alianzas alineadas con corrientes de ultraderecha internacional y su postura beligerante frente a gobiernos progresistas de la región preocupan por el impacto en las relaciones diplomáticas.
De la Espriella, un polémico abogado que ha perdido sus principales casos, que imita las estrategias de Trump, Bukele o Milei, encarna un peligro. Con la camiseta amarilla de la selección y tras un cristal blindado, es el ‘Tigre’, que amenaza destripar la izquierda, exterminar a los que considere criminales, encarcelar a todos sus opositores, eliminar Ministerios y entidades del Estado y desde luego hacer retroceder todas las conquistas del pueblo como salario mínimo vital, Instituciones Educativas y Universidad pública gratuita, apoyo económico a los adultos mayores, salario para soldados, patrulleros, aprendices del Sena y Médicos recién egresados y sobre todo el retorno de las tierras arrebatadas por políticos inescrupulosos y paracos a los campesinos.
En el Tolima, no hubo sorpresas. Se sabía que la bancada ‘barretista’ lo apoyaría y que el soporte expresado por Óscar Barreto por un presunto comunicado de la Dirección Nacional del Partido Conservador a Paloma Valencia era una pantomima, la prueba es que el representante de más alta votación y súbdito de la gobernadora, Guillermo Alvira así lo había declarado. Paloma era una simple marioneta de Alvaro Uribe para fortificar a Abelardo y todo el plan estaba montado en forma milimétrica. Mientras en la Alcaldía de Ibagué la orden era: votar por el ‘Tigre’, o perder el contrato. La votación no miente.
Lo que ha quedado patentado, es que en política no existen ideologías eternas, ni lealtades o escrúpulos por siempre. Los recios liberales de ayer, hoy son los ‘godos’ más recalcitrantes y conforman las grandes mayorías del cacique Óscar Barreto. Incluso se hizo incomprensible que el otrora precursor de la Patria Socialista del Mañana, Alberto Santofimio Botero, que pregonaba, cuando aspiraba ser candidato presidencial, ahora con la casi totalidad de lo que queda de su comité de aplausos, este al lado de De la Espriella. Como dice la canción: ”la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”

