Opinión

¿Óscar Barreto candidato a la Gobernación?

¿Qué harán Giovanny Molina, Ricardo Orozco y Fernando Borja? ¿Y los otros partidos?

Por: Edgar Antonio Valderrama Zabala

Advertencia: los comentarios aquí expresados son de exclusiva responsabilidad de su autor y en nada compromete a este medio de comunicación.

Pasado el alboroto de la posesión presidencial, el bullicio regional se arma en la escogencia de candidatos a Gobernación y alcaldías.

Giovanny Molina, un diputado conocido por su lealtad y disciplina en la estructura del barretismo, es conocido por acatar órdenes y no elevar la voz más allá de lo que se le permite. Ahora, tendría que agachar la cabeza y respaldar la candidatura de su jefe, dejando de lado su aspiración.

El dos veces gobernador y exsenador, Óscar Barreto Quiroga, ya dio mensajes que van en contravía con lo que anunció hace dos años en El Espinal, cuando aseguró que no se volvería a lanzar a ningún cargo de elección popular.

El senador más ausente en las sesiones del Congreso de la legislatura anterior, de forma soterrada lo sugirió y ya no oculta su deseo de seguir siendo amo y señor del Palacio del Mango, no por interpuesta persona como en las dos elecciones anteriores, sino en cabeza propia, basado en la frase de cajón de todos los caciques cuando ansían y buscan halago: ‘la gente me lo pide en los recorridos y no puedo ser inferior al compromiso’.

Barreto, en el sur, con los votos de seis municipios, logró asegurar la credencial para Delcy Isaza y espera ahora apuntalar su candidatura, dejando claro su rumbo político. Aspiraría por cuarta vez a la Gobernación, lo que marcaría su tercer período como mandatario en el Tolima.

Más allá de un anuncio que no genera sorpresa y que había sido anticipado, lo que hoy concentra la atención de la organización es qué pasará con Giovanny Molina, Ricardo Orozco y Fernando Borja, quienes esperaban contar con el guiño de Barreto.

Molina, fiel escudero de Óscar Barreto, durante décadas ha acompañado las decisiones políticas del dirigente conservador y, si algo le admiran, es que se destaca por obediente y servil. No refuta las imposiciones, así discrepe de ellas. Ha sido diputado en dos ocasiones e impuesto como presidente de la Asamblea, todo en virtud de ser uno de los consentidos de la organización y porque, donde lo ubican, se acomoda sin objeciones. Recién, tras un jalón de orejas por estar centrado en promover su discurso con miras a una eventual aspiración a la Gobernación, asumió la tarea de fortalecer las candidaturas a la Cámara de Gerardo Yepes, Delcy Isaza y, por supuesto, la del heredero de Óscar, Santiago Barreto. Incluso impulsó la de Guillermo Alvira, aunque no es claro si obedeció a una directriz del piso 10.

Si Barreto es candidato, obviamente Molina no podrá serlo. Y tendrá que, como siempre lo ha hecho, hacer campaña en favor de su patrón. Un escenario similar rodea a Ricardo Orozco, quien desde que fue reemplazado por Adriana Matiz sostiene un doble discurso. En un comienzo afirmaba ser el único con la capacidad financiera para aspirar al cargo y, recientemente, ha señalado de manera concisa que no le interesa volver a ser gobernador, aunque en su círculo cercano insiste en que ese anhelo sigue vigente.

Y Fernando Borja, quien renunció a la Secretaría de Desarrollo Agropecuario del Tolima, al parecer como ficha aspirante a la Gobernación, con el apoyo de Adriana Magally Matiz, afirma que irá hasta las últimas consecuencias, pensando que puede tener la misma suerte de Guillermo Alvira, algo improbable si no cuenta con el sostén de parlamentarios, diputados, concejales y alcaldes que no se atreverán a ir en contra del altísimo.

En cuanto a las demás organizaciones políticas, el Centro Democrático, a través de su vocero Carlos Edwar Osorio, ha mostrado interés en que Harold Urrea o Mauricio Pinto sean el candidato de ese grupo a la Gobernación, para lo cual contaría con su principal aliada, ‘La Generala’, Johanna Aranda, que, liberada de Hurtado, debe responderle ahora al grupo político que le dio el aval. El Partido Liberal, hecho añicos, solo tiene como única carta a Carlos Arturo Reye, con ganas, pero sin votos, y en la otra orilla está el Pacto Histórico, con dos Cámaras y un reconocido crecimiento electoral, que espera la decisión del exministro Guillermo Alfonso Jaramillo, que tiene un reconocimiento serio luego de toda la inversión que logró para el departamento, inversión que es palpable, además de la enorme cantidad de tolimenses que fueron favorecidos con su mandato.

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