
Porque en el Tolima todo sigue igual
Óscar Barreto impone condiciones y deja claro quién es el jefe.
Por: Edgar Antonio Valderrama Zabala
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A 21 años de la primera aspiración de Óscar Barreto a la Gobernación del Tolima, los deberes adquiridos continúan en promesas. De ahí la importancia que tiene para su organización política conservar el control del ‘Palacio del Mango’ y en eventos hechos en El Espinal, Líbano y Fresno participó con toda su estructura política, con un mensaje claro: “el dueño del aviso y quien toma las decisiones sigue siendo él”.
Por más que los amigos de la gobernadora insistan en un liderazgo suyo, al interior de ese grupo solo él, marca el rumbo. El anuncio de Fernando Borja de ser el sucesor de Adriana Magali, dejando además desde una tarima institucional el mensaje de que aspiraría a la Gobernación, pasó a segundo plano. La renuncia de Óscar al Senado y la senda regional que emprendió para imponer condiciones, acapararon la atención más allá de que al final decida ser o no, otra vez candidato.
El desfile de San Pedro en El Espinal, evento oficial, liderado por la Alcaldía y financiado por la Gobernación del Tolima y su Fábrica de Licores, se convirtió, más en un escenario político que en uno para impulso del folclor y las tradiciones culturales, coincidiendo en él, la gobernadora, el recién electo representante a la Cámara Guillermo Alvira, el gerente del Acueducto, Alcantarillado y Aseo de El Espinal y precandidato conservador a esa Alcaldía Álvaro Andrés Buitrago y empleados que insisten en causar el denominado “maticismo”, como Alexander Castro. En el mismo escenario estaban también los aspirantes a la Gobernación Ricardo Orozco y Giovanny Molina. Y Óscar aprovechó la ocasión para reafirmar que sigue siendo quien define el rumbo de las elecciones locales y aunque aún no ha anunciado una candidatura y mantiene la expectativa de que el explica Orozco logre recomponer su camino, cada vez parece más convencido de terminar asumiendo de nuevo esa tarea y tiene claro que su equipo debe permanecer en campaña las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
El barretismo tiene presencia en los municipios y esa es la razón por la que mantiene el control del poder regional. Se trata de una estructura, con capacidad económica y ancha red de dirigentes que cumplen la tarea. Congresistas, concejales, diputados, alcaldes, la gobernadora y otros actores hacen presencia constante en el territorio, reforzando un equipo que halla sustento en una burocracia que supera los 10 mil puestos de trabajo y aunque Adriana Matiz, impulsada por algunos ‘super asesores’, considere fácil construir un proyecto político propio y hacer ‘rancho aparte’, la realidad esta lejos de ese intento. Mantener una estructura al ritmo que Óscar Barreto impuso a la clase dirigente del Tolima requiere cientos de millones de pesos, capacidad financiera que apenas puede depender solo del ejercicio administrativo.
Un claro ejemplo, es que durante el último año sobre 264 contratos suscritos mediante licitaciones públicas, concursos de méritos abiertos y procesos de selección abreviada de mayor cuantía para la ejecución de obras civiles, se identifica la repetida ‘coincidencia’, que rodea la adjudicación de millonarios contratos, al mismo grupo de ingenieros y pese a sumadas deficiencias en la calidad de las obras, que han sido objeto de denuncias e investigaciones por los organismos de control, llama la atención que, de forma reiterada en los municipios donde se celebran convenios para ejecutar obras y proyectos de infraestructura queden, en su mayoría, en manos de los mismos contratistas que participan en las licitaciones públicas del departamento. La revisión de solo siete convenios suscritos en Mariquita, Fresno, Guamo y El Espinal evidencia esa constante como si el Tolima no contara con más empresas, los beneficiarios de estos millonarios proyectos siguen siendo los mismos ingenieros que aparecen en la contratación del Tolima. Es ahí donde el dos veces gobernador, considerado el senador más rico de Colombia, tomó una ventaja enorme a quienes aspiran a disputarle el liderazgo.
Óscar no tiene esposa ni hijos. Sus actividades empresariales le garantizan millonarias rentas y al no tener mayores deberes, su vida gira en torno al ejercicio público. Pensar en competirle, exige una inversión que pocos están dispuestos a asumir. Puede que existan ingresos garantizados originarios de múltiples actividades, unos por encima de la mesa y otras por debajo de ella, pero son pocos, por no decir ninguno, que este listo a destinar recursos propios para sostener una organización política tan costosa. Además, quien contemple desafiarlo al interior del equipo sabe que conserva suficiente poder e influencia como para que resulte más conveniente tenerlo de amigo que de enemigo. A Barreto, la candidatura de Ricardo Orozco le resulta viable. Pues manifestó que cuenta con recursos suficientes para financiar la campaña sin tener que recurrir al respaldo económico del gamonal conservador, eso representa un alivio para Óscar, quien puede mantener el control sin asumir los costos de una nueva contienda electoral.
De Él Espinal, luego de posar junto a sus siervos, Barreto partió con Orozco al Líbano, municipio que consideran estratégico y que desea consolidar. Allí el barretismo nunca ha logrado ganar y ahora, en un escenario marcado por la pérdida de influencia que representaba el Hospital y la ausencia de un candidato propio, pretende arrebatarle esa administración a choco para terminar de sacarlo del mapa político y será en 6 meses cuando Óscar siente a los súbditos de su organización para informarles cuál será la ruta de cara a las elecciones de 2027. La renuncia de Óscar al Senado, motivada por molestias de salud, pareció abrir un compás en el panorama político del Tolima.
Sin embargo, todo demuestran que su intención es mantener el control de los hilos del poder y que el retiro no encarna un paso al costado. Barreto tambien apareció liderando un encuentro en el municipio de Fresno, rodeado por el representante a la Cámara, Gerardo Yepes Caro, y parte del equipo político de esa localidad. La reunión fue más allá de un saludo; representó un mensaje de permanencia y reorganización de sus bases en una zona clave para el andamiaje electoral. El argumento de la cita se centró en ratificar el compromiso con el desarrollo y el progreso de Fresno, que no se ha logrado en los 21 años de su mandato. No obstante, en el fondo del tablero político, estos recorridos evidencian la prisa de Barreto por blindar su estructura, disipar dudas sobre su vigencia tras la salida del Congreso y asegurar que el Tolima permanezca alineado bajo su dirección directa.


