Opinión

Paloma y Abelardo cargan con los logos; Cepeda con los votos

Los partidos no suman.

Por: Edgar Antonio Valderrama Zabala

Advertencia: los comentarios aquí expresados son de exclusiva responsabilidad de su autor y en nada compromete a este medio de comunicación.

Iván Cepeda recorre alegre el país con llenos totales de los escenarios escogidos en centenares de ciudades, concentrando su energía y vitalidad en la exposición de propuestas serias, concretas, viables y de participación del pueblo, con discursos coherentes y preparados para dejar constancia de sus palabras y ofertas, demostrando un conocimiento diáfano de las necesidades del país y conectando con facilidad con hombres y mujeres del común que le expresan su cariño y reconocimiento. Es una campaña sin mentiras, sin ofensas y sobre todo asumida con absoluta responsabilidad.  

En los eventos de Abelardo de La Espriella en cambio, están repitiendo un video en pantalla gigante minutos antes de que el candidato salga. Es una versión de la canción del fallecido cantante de música popular Yeison Jiménez. El coro de la canción repite la frase “¿De dónde es que sale tanto malparido?”. En la versión que muestran en las pantallas, además de ponerlo a él, cantando la soez frase, rotan las fotos de otros candidatos y periodistas que han incomodado a De La Espriella, sobre todo las de Iván Cepeda o Sergio Fajardo.

También las de los que apoyan a Paloma Valencia. El video se refuerza con una portada de Semana, que puso a De la Espriella por encima de Cepeda, según una encuesta de Atlas. El presentador de  la canción que interactúa con el poco público que asiste, es Nicolás Gómez, hijo de Enrique Gómez Martínez, jefe de debate de De la Espriella. Una vez Gómez hace sonar la canción, invita al candidato para que salga a tarima. De la Espriella ha optado por ese tono degradante en el remate de campaña.

Paloma Valencia recibió el apoyo oficial de los partidos Liberal, Conservador y La U. Si en política las sumas fueran traspaso, su campaña debería conseguir los votos que sacaron esos partidos con sus listas al Senado. Con ese endoso, más los votos que obtuvo el Centro Democrático, la candidata uribista tendría asegurado su tiquete a la 2ª vuelta. Pero no es así, esa transferencia está en veremos.

¿Cómo están aterrizando los apoyos de los senadores electos de esos tres partidos? De 31 senadores electos, solo 11 le están dando apoyo activo y visible. Cinco dan apoyo tímido, 13 están quietos y dos de La U cantaron su soporte a otros candidatos a lo que se suma la traición de Vicky Dávila.

En las razones de la apatía hay de todo. Unas maquinarias creen que ya no pesan tanto como antes; otras no ven incentivos; algunas esperan cotizarse para 2ª vuelta y otras prefieren pasar de agache. También están las que se mueven tras bambalinas con Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, omitiendo la orden institucional. Los grupos políticos, no están al cien por ciento con los candidatos. Los antecedentes de tener en la foto oficial logos de los partidos no son sinónimo de victoria para la estrategia de Valencia.

De las bancadas Liberal, Conservadora y la U, 13 senadores, no están moviendo un dedo por la campaña de Paloma. La mayoría tenían poca expectativa de  apoyarla. Así están cinco senadores electos del Partido Liberal. Camilo Torres, cuya familia es aliada total del Petro desde la campaña de 2022 y tiene alfiles en el Pacto Histórico. Yesid Pulgar con fortín en Soledad, Atlántico, la senadora Laura Fortich, también del Atlántico, Fabio Amín de Córdoba y María Eugenia Lopera del grupo de Julián Bedoya a los que se suman 12 parlamentarios actuales que no acatan las órdenes de Cesar Gaviria.

En el Partido Conservador hay cuatro senadores quietos por la campaña de Paloma. Daniel Restrepo, alfil del senador paisa Carlos Trujillo, que fue el que llevó a los godos a aliarse con Petro. Liliana Benavides de Nariño; Wadith Manzur de Córdoba y Miguel Ángel Barreto en Tolima, que rompió con el barretismo. En La U Ana Paola García, de Córdoba, no estuvo en la campaña con Paloma cuando visitó el departamento y uno que está públicamente con Iván Cepeda: el senador Antonio Correa, que tiene su caudal electoral en Bolívar, solicitó al partido objeción de conciencia para apoyarlo y el senador guajiro Alfredo De Luque, rival de Petro, pidió objeción de conciencia para apoyar a Abelardo.

Pero, hay otros que están quietos. Esos son los que más preocupan en la campaña uribista. La alarma se ha sentido en Bolívar, donde el uribismo sienten que el liberal Lidio García y la conservadora Nadia Blel no están con Paloma. “Esa gente está con Abelardo. Le hicieron la maldad a Paloma de adherirse, pero cuando las encuestas empezaron a salir mal se retiraron”, dice una fuente del Centro Democrático. “Yo siento que en Bolívar Cepeda le va a pegar una muenda a todo el mundo. Vamos a hacer el esfuerzo, pero uno queda aburrido con todas las encuestas”. El conservador David Barguil, en la gira de Valencia por Córdoba, la acompañó en un desayuno privado, pero en el evento no estuvo, porque tenía una primera comunión. Barguil no ha puesto un solo apoyo a Paloma y su jefe de debate al Senado, Salin Ghisays, apoya a Abelardo.

En Cundinamarca, el liberal Óscar Sánchez no llega de lleno en la campaña de Valencia. Según fuentes del Centro Democrático, Sánchez los contactó para poner a su orden un grupo de mujeres para apoyar a Valencia, pero ese equipo no llegó. En Norte de Santander los apoyos se dan, pero sin los jefes de frente, pues cargan sombras de dudas. Es el caso del senador electo de La U Wilmer Carrillo fue condenado en 1ª instancia por irregularidades en la contratación en 2011. Caso similar es el senador conservador Juan Carlos García, que no ha cantado su apoyo. En Valle, está apoyando el senador liberal Álvaro Monedero, pero sin cantar su apoyo abiertamente.

De La Espriella, volvió a exhibir el machismo. Su campaña gira alrededor de la idea del “macho alpha” como señal inequívoca de que tiene la capacidad de gobernar: el Tigre, la fuerza, la garra. Pero sobre todo, repite que él sí tiene “los cojones” para poner orden, lo cual supone que las mujeres, que carecen de ellos, no podrían hacerlo. En todos los eventos repite el mismo chiste en el mismo sentido: “En estos días me dijo un señor: yo pensé que usted era más alto y yo le dije: Hermano los cojones no me dejaron crecer”. En una entrevista Abelardo dice que “está mal de culo”, frente a la afirmación de Armando Benedetti de que se había puesto implantes en las nalgas. Abelardo busca la foto que según él le permitió ganar votos con las mujeres y pide que se la muestren a la única mujer periodista del set. Le pide que haga zoom, y cuando ella prefiere describir otras cosas, le dice “No, pero mi amor, qué más ves, no seas tímida” y se ríe, orgulloso, tras asumir que las mujeres son seres sensibles por atributos sexuales.

En Neiva, lo invitaron a un taller de cerámica. Una artesana le cuenta sobre el negocio. “Cuando no es pedido de rapidez, es terapéutico. Pero cuando lo cogen a uno que para ya…”, dice ella. Y él la interrumpe: “Depende. Hay rapiditos buenos, generala”. Ella dice “No, yo no sé”. Responde:”Miiierda ella sabe”. Es típico patrón de una práctica donde los  hombres ocupan el espacio con libertad sexual verbal  mientras las damas aprenden a tolerarlos, reírse o no incomodarse. De la Espriella tiene un molde con las periodistas: a unas, que considera amigas, les coquetea, les habla con doble sentido. A las que le hacen preguntas que considera incómodas, les responde humillándolas o con sentido de superioridad. Asume que ellas no pueden ser interlocutoras políticas: “Uno con una mujer no se puede nunca enfrentar porque siempre pierde”. Hace poco, como justificación para no debatir con Paloma, dijo que él “es bueno pa’ la pelea” y que si va a algún debate “puede salir alguno de los dos con un coñazo”.

A pocos días de la elección de nuevo presidente esta es la verdad de las caras más visibles de la contienda, usted decide.

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